Tennessee

Mujeres inmigrantes pierden custodia de sus hijos

A comienzos de 2011, la inmigrante guatemalteca Goldien Robles tenía 22 años de edad. Vivía en Nashville, capital de Tennessee, en compañía de su esposo José Olivo y su hija de dos meses de nacida.

Para finales de 2012, Goldien estuvo un año recluida en una cárcel, al igual que su esposo quien además fue deportado a mediados de ese mismo año.

Goldien perdió la custodia de su hija y el próximo 26 de enero puede ser el último día que la vea, pues ese día deberá abandonar el país debido a una orden de deportación en su contra.

Goldien y su esposo fueron acusados de abuso y negligencia infantil en contra de su propia hija.

“En enero de 2011 mi hija tenía dos mesecitos de nacida. Una noche ella no podía dormir, yo la tomé de su cuna la alcé y se calmó, pero cuando la quise poner de nuevo en su cuna volvió a llorar, entonces me la llevé a dormir a la cama con nosotros y ya se calmó.”, cuenta Goldien Robles.

Entonces padre, madre e hija se durmieron. Fue el llanto de su hija lo que los despertó. La buscaron en la cama y no la encontraron. En algún momento del sueño la niña había caído de la cama. La revisaron y al no encontrar nada extraño, se durmieron de nuevo.

Goldien afirma que en la mañana siguiente volvió a revisar a la niña y cuando le tocó uno de sus pies, vio que la niña sentía como una molestia.

De inmediato se dirigieron al hospital de Vanderbilt para que revisaran a su hija. Unas pocas horas después, Goldien y su esposo perderían la custodia de su hija y se iniciaría lo que fue la destrucción de su familia.

“I speak little english”

Goldien afirma que la conclusión de una doctora en el hospital de Vanderbilt, fue que su hija presentaba una fractura menor en uno de sus pies causada deliberadamente.

“Ese mismo día hablamos con doctores, enfermeras, policías, detectives, trabajadores sociales de Vanderbilt y otra trabajadora social del Department of Children’s Services, DCS. Nosotros no entendemos mucho inglés como para poder entender bien la situación en la que estábamos. No tuvimos un traductor para poder comprender bien lo que pasaba. Nunca pensé que nos fueran a acusar a los dos de abuso infantil y negligencia.

Sólo cuando hablamos con la trabajadora social del DCS y nos estaba diciendo que teníamos que buscar un pariente para entregarle a la niña o si no el Estado iba a tomarla en custodia, comprendimos que el asunto se había vuelto un lío tremendo”, relata Goldien.

Una cuñada de Goldien fue por la niña y se encargó de su cuidado. A Goldien y a su esposo les prohibieron estar a solas en compañía de su hija.

“No tengo dinero para abogados”

En estos momentos, Goldien está buscando ayuda legal para sus dos casos, el de migración en su contra, para impedir su deportación, y el de la custodia de su hija. No tiene recursos económicos para pagar abogados.

Goldien sólo puede ver a su hija si hay otras personas presentes. Poco a poco reestablecen el lazo madre-hija interrumpido por las circunstancias.

“Trato de pasar la mayor cantidad de tiempo con la niña, es durísimo no haber podido verla mientras estuve detenida, no haber podio verla como está creciendo y cambiando.

Al menos ahora puedo ir a verla a la casa donde vive, el tiempo de las visitas se pasa volando y cuando ya me toca irme, me quedo pensando cómo voy a verla si me deportan, entonces me da angustia, me pongo a llorar sola en mi apartamento, ¿y si sólo me queda un mes para estar con ella?, todo esto es tan injusto tan injusto”, finaliza Goldien.

Por: Camilo García / Artículo realizado bajo el NAM Women Immigrants Fellowship.

Foto: Goldien Robles y su pequeña hija. / Archivo.

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