Editorial

Nuevamente ante hechos inconcebibles

¿Cómo entender lo que sucedió en Connecticut? A Inocentes criaturas al umbral de la vida les fueron truncados sus sueños, sueños que aún en sus mentes infantiles se confundían con los cuentos narrados por sus padres y abuelos. ¿Cómo es posible que alguien cometa tan atroz crimen?, ¿qué pasa por la mente de un ser humano cuando apunta con su arma a inocentes párvulos que no atinan a comprender la gravedad de los hechos, mientras el asesino, continúa accionando el arma una y otra vez, cegándoles la vida?

Todos inmediatamente pensamos: es un enfermo, un loco, alguien que sufre un desajuste mental, porque a la luz de los hechos ocurridos el pasado viernes, nadie en su sano juicio pudiera realizar tan abominables crímenes. Adam Lanza, de 20 años, ha sido señalado por las autoridades de Estados Unidos como el autor de la matanza en la escuela primaria Sandy Hook, de Newtown, Connecticut, en donde murieron 26 personas.

Adam entró la mañana del pasado viernes a la primaria vestido de negro y con un chaleco militar y comenzó a disparar. Al terminar, 26 personas murieron: 12 niñas y ocho niños, de seis y siete años, y seis mujeres, saldo trágico que informó la policía estatal. Como lo han anunciado los diferentes medios, el joven fue encontrado muerto en un salón de clases. La masacre dejó a las personas de Connecticut, del país y del mundo con la pregunta: ¿quién es este hombre y por qué hizo eso?

Estos hechos, al igual que las más recientes matanzas, nos llenan de asombro, rabia, dolor y más preguntas que respuestas. Recordemos los más trágicos hechos de este tipo en EE.UU.

Matanza en el cine:

En la madrugada del viernes 20 de julio, James Holmes, de 24 años, irrumpió en el preestreno de la última película de la saga Batman, cubierto con un chaleco antibalas y una máscara de gas y empezó a disparar sobre los espectadores de un cine de Aurora, una localidad a las afueras de Colorado (Denver). El joven, que dijo llamarse El Joker, le quitó la vida a 12 personas e hirió a otras 58.

Masacre en Virginia Tech:

El tiroteo en la Universidad de Virginia Tech es, hasta la fecha, la matanza que más víctimas se ha cobrado en EE UU. El 16 de abril de 2007, Seung-Hui Cho, un estudiante de ese centro educativo, mató a 32 personas e hirió a otras 17 en dos tiroteos separados por unas dos horas de diferencia, antes de quitarse la vida. Pese a que Cho había sido diagnosticado con un desorden de ansiedad, no tuvo ningún problema en adquirir las armas que utilizó en la masacre.

Tiroteo en la Universidad de Texas:

La tercera tragedia más mortífera de EE UU tuvo lugar el 1º de agosto de 1966. Charles Whitman, un estudiante de la Universidad de Texas, se apostó en la torre del reloj del centro, provisto de tres pistolas y dos rifles de mira telescópica, y comenzó a disparar de manera indiscriminada. En los 90 minutos que duró el tiroteo, Whitman asesinó a 14 personas e hirió a otras 32. Previamente ya les había quitado la vida a su mujer y a su madre.

Matanza de Columbine:

El 20 de abril de 1999, Eric Harris y Dylan Klebold, de 17 y 18 años respectivamente, entraron en su Instituto de Columbine -a 29 kilómetros de Aurora, el suburbio donde está el cine en el que se ha producido el otro tiroteo- provistos con un arsenal de armas y empezaron a abrir fuego contra sus compañeros. Harris y Klebold asesinaron a 12 alumnos y a un profesor antes de acabar con sus propias vidas.

Cinco tragedias en 2012

Durante este año, que ya está llegando su fin, se han vivido aquí varios episodios en el que personas armadas han disparado contra la población. Siendo la más grave en su género en toda la historia del país la de Connecticut, a esta debemos sumarle tristemente la del cine de Denver y a la matanza en la Universidad de Oklahoma, y hay que añadir también la muerte de tres alumnos a manos de otro compañero en un instituto de Cleveland el 28 de febrero; el asesinato, siete días después, de la directora de un centro de Educación Secundaria de Florida a manos de un profesor de español y el tiroteo, el 8 de marzo, en el Hospital Psiquiátrico de Pittsburgh, en el que John Shick, de 30 años -que fue abatido por la policía- acabó con la vida de dos personas e hirió a otras siete.

Así algunos traten de justificar lo ocurrido en Connecticut diciendo que Adam Lanza, el responsable por la muerte de 26 personas en la ciudad de Sandy Hook, padecía del síndrome de Asperger, o culpando a la madre de Lanza por llevar a su hijo con síntomas autistas al polígono de tiro a disparar, quizás la respuesta no está allí. Entonces, ¿por dónde empezar para frenar más actos diabólicos de este tipo? Quizás por ahí, cuando digo diabólicos, es porque estos actos sólo pueden encontrar una sin razón a la luz del príncipe de las tinieblas, del mal, el diablo, que aunque para muchos no existe, sólo se conciben este tipo de actos bajo su amparo y  condescendencia.

Nos hemos olvidado de Dios y lo sacamos de la gran mayoría de las escuelas; ya no forma parte de los actos públicos y menos del gobierno; se ha prohibido por una mal entendida libertad de culto, quizás por una mal entendida democracia. Hasta la Navidad, le están cambiando el nombre por festividades de los niños, para no “herir susceptibilidades con otros credos”. Claro, si dejan la fecha, pues comercialmente el espíritu navideño representa grandes negocios: “mucho  dinero”. ¿No será que la falta de Dios es el campo fértil donde crece el mal y el maligno su cosechador?

El Director
Jairo Vargas
Latino News, LLC

 

 

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