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Nuevo ataque en Alemania con los refugiados como objetivo

14 de junio de 2016 – Agencias.

Por si los refugiados no tuviesen ya suficientes obstáculos en su huida de la guerra atravesando, de la mano de las mafias y en condiciones infrahumanas, las aguas del Mediterráneo, ahora los que logran alcanzar las costas europeas tampoco pueden respirar tranquilos. Se multiplican los ataques de odio por parte de miembros de la ultraderecha de la población, que perciben su llegada como una amenaza, ignorando que son el terrorismo y la violencia en Siria o Irak los que, precisamente, les persiguen también a ellos.

El lugar del ataque, dentro del albergue de refugiados de Lingen Dpa.

El lugar del ataque, dentro del albergue de refugiados de Lingen
Dpa.

El último incidente se vivió este domingo en Alemania, en la ciudad noroccidental de Lingen, en la Baja Sajonia. Un hombre alemán de 21 años disparó varias veces con un rifle de aire comprimido desde la ventana de su apartamento, en un tercer piso, a un albergue de un campamento de refugiados, situado a sólo 40 metros de distancia de su casa, según informa la agencia alemana Dpa citando fuentes policiales. Sus disparos hirieron a una niña de 5 años de edad de origen macedonio y a un joven procedente de Siria de 18 años. Ambos sufrieron heridas en las piernas y requirieron tratamiento médico, por lo que fueron trasladados desde el albergue (en el que viven 15 refugiados) al hospital, según informó a Reuters la Policía local.

La madre de la niña pensó, en un inicio, que alguien había lanzado una piedra a su pequeña y no fue hasta el segundo disparo, que alcanzó al joven sirio una hora después, cuando se percataron de que estaban siendo atacados por otro tipo de armamento. El principal uso de las armas de aire comprimido es el tiro deportivo, pero en algunos países también están permitidas para la caza y, a pesar de no ser consideradas armas de fuego, emplearlas a corta distancia puede, incluso, provocar la muerte. Las fuerzas policiales registraron el apartamento del atacante y le arrebataron el rifle y la munición. Sin embargo, no le arrestaron porque, según expresó uno de sus portavoces, “no había motivos legales para la detención”. Iniciaron, eso sí, una investigación por los graves daños corporales causados y porque aún “no está claro si el acto fue por motivos políticos”.

En 2015, más de un millón de refugiados llegaron a Alemania y aunque, gran parte de la población se ha mostrado favorable a su recepción y acogida, también se han incrementado los crímenes de odio contra ellos, a la misma velocidad con la que han aumentado los apoyos al partido anti-inmigrante Alternativa para Alemania, conocido por su siglas en alemán AFD (Alternative für Deutschland). Ese mismo año, se registraron en el país en torno a 1.000 delitos de extrema derecha, que tenían como objetivo los albergues de refugiados, según informa el diario The Independent. Una cifra que se multiplicó por cinco con respecto a años anteriores. En el mes de enero, una granada de mano fue arrojada a uno de estos refugios en Villingen-Schwenningen, al sur de Alemania, como respuesta a las masivas agresiones sexuales que se vivieron durante la pasada Nochevieja en Colonia. La Policía afirmó, en aquel incidente, que fue pura casualidad que el artefacto no explotara y causara importantes daños. Poco tiempo después, en febrero, un grupo de ultraderecha celebró con cánticos xenófobos, el momento en el que un antiguo hotel reconvertido en albergue de refugiados ardía en llamas en la ciudad de Bautzen, al noreste de Sajonia. Allí se iban a alojar unos 300 solicitantes de asilo, pero aquel sospechoso incendio frustró los planes de acogida.

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