La nación

Obama anuncia, entre lágrimas, nuevas medidas para el control de armas

5 de enero de 2016 – Nueva York – Agencias.

El presidente de EEUU, Barack Obama, defendió hoy la “urgencia” de actuar para mejorar el control de la venta de armas en el país, al presentar medidas ejecutivas para tratar de evitar que, como ocurre ahora, 30.000 personas mueran anualmente en incidentes con armas de fuego. En un acto en la Casa Blanca, acompañado de familiares de víctimas de la violencia causada por las armas, Obama subrayó que el país ha vivido “demasiados tiroteos” masivos en los últimos años y que eso no ocurre en el resto de países desarrollados, informa Efe.

El presidente estadounidense, Barack Obama, ha llorado al recordar a las víctimas de las armas de fuego.

El presidente estadounidense, Barack Obama, ha llorado al recordar a las víctimas de las armas de fuego.

“Tenemos que tener un sentido de urgencia” porque cada día “mueren personas” a causa de las armas de fuego, afirmó el presidente.

Había ignorado por completo este asunto durante su primera legislatura. En cambio, se convirtió en algo más personal para el presidente Barack Obama después del asesinato de 20 niños y seis profesores en la escuela elemental de Connecticut Sandy Hook en diciembre de 2012. A pesar de sus esfuerzos, fracasó en endurecer la ley del acceso de armas cuando topó con un infranqueable Congreso. Fueron precisamente los senadores de su partido del lado oeste del país los que más se resistieron ante el temor de perder las elecciones de mitad de legislatura de 2014. Fue precisamente el entonces líder de la mayoría de la Cámara Alta, Harry Reid, de Nevada, quien le comunicó que su proposición estaba bloqueada. Pudo aprobar una serie de medidas para estrechar el cerco a los propietarios de armas, pero nunca lo que consideraba fundamental: aumentar los controles de exámenes psicológicos e historiales delictivos a los compradores.

Parecía que se había dado por vencido. Sin embargo, furioso dio orden a su equipo de buscar formas de saltarse al Congreso con este asunto después del tiroteo en el centro universitario en Roseburg (Oregón) el pasado octubre. De esta forma ayer Obama se reunió en la Casa Blanca con la fiscal general del Estado, Loretta Lynch; el director del FBI, James Comey, y otros altos funcionarios para repasar qué decretos se pueden emitir con el objetivo de reducir la violencia y regular las ventas de armas. “Tenemos que hacer algo en este país para hacer frente a las consecuencias del fracaso del Congreso” a la hora de legislar para evitar que, como ocurre ahora, 30.000 estadounidenses mueran cada año en incidentes con armas de fuego, según explicó en su rueda de prensa diaria el portavoz de Obama, Josh Earnest.

Esta tarde tiene previsto dar a conocer la misma orden desde la Casa Blanca a las 5.30 (hora espñola). Mañana, la víspera del tiroteo contra la congresista demócrata de Arizona Gabrielle Giffords, intervendrá en un mitin junto con el periodista de la CNN Anderson Cooper para tratar este asunto. “Recibo demasiadas cartas de padres, maestros y niños como para no hacer nada. Recibo cartas de dueños de armas responsables que se lamentan junto con nosotros cada vez que ocurre una de estas tragedias. Quienes comparten mi creencia de que la Segunda Enmienda garantiza el derecho a portar armas y quienes comparten mi creencia de que podemos proteger dicho derecho mientras evitamos que algunas personas irresponsables y peligrosas causen daño de manera masiva”, apuntó durante el discurso semanal el pasado fin de semana el presidente, que sabe que los republicanos se preparan para boicotear su iniciativa. Obama explicó que ha recibido “algunas ideas” sobre cómo, a través de su autoridad ejecutiva, su Gobierno puede “marcar la diferencia” para tratar de garantizar que las armas no caen en manos de criminales o de personas con problemas mentales.

Su principal propuesta requerirá a los compradores sin licencia de armas que se hagan con los mismos permisos y lleven a cabo controles a posibles compradores. En cambio, no podrá cumplir su máximo deseo, que es regular la venta en las ferias de armas. Hasta ahora, la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) ha tenido el debate bajo control. El año pasado, gastó 32,5 millones de dólares en campañas y grupos de presión para frenar nuevas restricciones y rebajar las leyes ya existentes. Debido a que es sencillo movilizar a los propietarios de armas, ningún político en el Capitolio ha querido meterse en esta batalla, y así verse perjudicado en las elecciones a la Cámara Baja cada dos años o al Senado cada seis.

Además, han dominado siempre porque nunca han tenido un sólido contrincante hasta 2014 después del asesinato de 20 niños en Newtown (Connecticut) cuando se creó Everytown for Gun sfety (Cada pueblo a favor de la Seguridad de Armas). Durante su primer año en 2015 recibieron 36 millones de dólares, la mayoría del ex alcalde de Nueva York y multimillonario Michael Bloomberg, para contrarrestar la influencia de los grupos a favor de las armas.

Su última campaña ha sido financiar un anuncio con jugadores de baloncesto de la NBA que se muestran en contra de la violencia con armas. Mientras, el gobernador de Connecticut Dannel P. Malloy anunció el pasado mes que va a prohibir la compra de pistolas de cualquier persona que esté en las listas de terrorismo. A esto se une la medida del fiscal general del Estado de Virginia, Mark R. Herring, de permitir que se puedan llevar pistolas con permisos de otros estados, entre otros decisiones para restringir su utilización en otros lugares.

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