La nación

Obama da un paso crucial hacia la reapertura de embajadas con Cuba

Nueva York – Marta Torres.

NUEVA YORK- Durante 33 años, Cuba ha formado parte de la lista de países promotores del terrorismo del Departamento de Estado de Estados Unidos. Pero, ayer, por fin Washington retiró a Cuba de dicho grupo, donde ya sólo se encuentran Siria, Irán y Sudán. Esta decisión está enmarcada dentro del anuncio del pasado diciembre del presidente Barack Obama de la recuperación de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, un punto de inflexión entre dos históricos enemigos. La inclusión en ella implicaba sanciones que contemplan restricciones de ayuda internacional por parte de Estados Unidos, prohibición de venta de armas, control sobre las exportaciones y otras medidas de tipo financiero. Los dos primeros países en ser incluidos en esta lista fueron Yemen del Sur y Siria el 29 de diciembre de 1979. Yemen del Sur salió en 1990, cuando se unió con Yemen del Norte, hasta ese momento otro país, y formaron la República Árabe del Yemen. Siria, en cambio, todavía figura en ella. Cuba fue incluida en dicha lista durante la Guerra Fría cuando la entonces Unión Soviética y la isla caribeña fueron acusados por Washington de apoyar y armar a grupos de insurgencia de izquierdas en Latinoamérica y África, como las guerrillas de las FARC colombianas o la organización vasca ETA. Hasta hoy, el último país en salir de la lista fue Corea del Norte, que dejó de estar en la misma el 11 de octubre de 2008, tras permanecer dos décadas en ella.

Barack Obama y Raul Castro

Barack Obama y Raul Castro

La retirada de ayer de Cuba de esta lista negra coincide con la cuarta ronda de conversaciones para normalizar las relaciones, la cual tuvo lugar en Washington. Desde ambos lados, se reconoció que están muy cerca de alcanzar un acuerdo y abrir embajadas en las dos capitales. De hecho, tras superar este obstáculo –Cuba ponía como condición la salida de esta lista para proceder a la apertura de embajadas– todo apunta a que el anuncio se producirá en breve. El presidente de Estados Unidos ha tratado con el jefe de la diplomacia John Kerry la posibilidad de abrir una legación en diciembre de este año, que podría utilizar como colofón a su presidencia. Obama quiere estar presente en la inauguración de la embajada, lo que supondrá un hecho histórico y, sin duda, el gran legado del presidente. Obamas sabe que todo lo que haga el año que viene, el último en la Casa Blanca, será eclipsado por la batalla en las elecciones primarias de los candidatos a la presidencia de ambos partidos. Así que urgirá a sus representantes en las conversaciones para que este paso se dé cuanto antes.

El Congreso de EE UU tenía 45 días para pronunciarse sobre la decisión tomada por el presidente Barack Obama de sacar a Cuba de la lista, con la opción de presentar un proyecto de ley para tratar de revocarla, algo que no se ha producido. Como ese plazo «ha expirado», el secretario de Estado de EE UU, John Kerry, «ha tomado la decisión final de rescindir la designación de Cuba como un Estado Patrocinador del Terrorismo, que entra en vigor hoy, 29 de mayo de 2015», indicó en un comunicado un portavoz del Departamento de Estado, Jeff Rathke. Según el portavoz, la evaluación realizada por el Departamento de Estado a petición de Obama concluyó que Cuba «cumple con los criterios legales» para abandonar esa lista.Sin embargo, también existe una gran oposición a este acercamiento a Cuba en el Capitolio. Los legisladores cubanoamericanos del Congreso desconfían de La Habana sobre todo por ofrecer residencia a criminales buscados en Estados Unidos. «Desafortunadamente, sorprende que la Administración Obama haya retirado al régimen de Castro de ser patrocinador del terrorismo. Como quedó claro en su anuncio de diciembre, su principal interés estaba basado en la política y no en la realidad», reconoció la legisladores republicana de Florida Ileana Ros-Lehtinen. En cambio, el presidente Obama evita consultar a Miami, donde se encuentra la disidencia cubana, para tomar decisiones como han hecho otros presidentes de Estados Unidos con anterioridad. Su estrategia es desmantelar de forma paulatina todas las piezas de la políticia hacia Cuba en vez de hacerlo de manera completa en una única vez.

Desde el anuncio de Obama hace cinco meses, se han producido varios viajes de políticos y hombres de negocios a La Habana, la cual se contempla como un lugar de inversión. De momento, en Estados Unidos no se cree que la clase media cubana tenga el músculo suficiente como para hacer negocio con su consumo. La última visita la ha protagonizado esta semana el senador demócrata de Nuevo México Tom Udall. Incluso, el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo utilizó un viaje en abril como reclamo político, ya que sopesa presentarse a las elecciones presidenciales de 2016 a la Casa Blanca.

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