Editorial

¿Por quién votar? (II parte)

En mi anterior editorial, dejé planteados otros aspectos importantes a tener en cuenta antes de emitir nuestro voto. Analizamos el pensamiento de cada uno de los candidatos en temas como el económico y el desempleo, que son consecuencia uno del otro y que considero los más importantes, puesto que afectan a todos (aunque no por igual). Los aspectos económicos y de empleo se encuentran en lo más alto de la tabla de nuestras prioridades.

Desde luego, para los latinos y en especial para quienes luchan por una comprensiva e integral reforma migratoria o un DreamAct, los temas migratorios también ocupan un puesto muy importante en la toma de su decisión al sufragar el próximo 6 de noviembre. Claro, me refiero a los que pueden votar y tienen familiares o amigos que son extranjeros y que no tienen permiso para permanecer en el país o aun no teniéndolos, consideran la necesidad de una reforma en materia migratoria.

También en mi editorial pasado comenté el pensamiento de cada uno de los candidatos en este tema y la manera como se ha ido cambiando de inclinación y el cuidado que se tiene por parte de ellos del manejo de los temas migratorios. Reconocen la importancia del voto latino para obtener la Casa Blanca. Pero dejé mencionados otros temas de gran importancia, que también pudieran ser definitivos en la dirección de nuestra elección. Me refiero al matrimonio homosexual, mejor la unión entre personas del mismo sexo, y el aborto.

Dios está en todas partes, es omnipresente y en esta campaña electoral, eso está muy claro, ya que está permeada por la religión. Desde el mormonismo del candidato Mitt Romney, pasando por el descontento de los cristianos evangélicos ante las posturas no bíblicas de Barack Obama por su apoyo al aborto y el matrimonio homosexual, hasta la protesta de los católicos por las políticas contraceptivas contempladas en su ley de salud, la religión es una constante.

La mayoría de los estadounidenses practica algún tipo de fe. Entre un 76% y 80% se autodefinen como cristianos, de acuerdo a la encuesta de American Religious Identification (ARIS). De ellos, un 25% son católicos y el 51%, otras denominaciones cristianas.

Por otro lado, la religión impregna la política estadounidense de diferentes maneras y lugares. Las creencias religiosas difieren dependiendo de la ubicación geográfica. En el sur, como el estado donde vivimos, el 86% reporta, de acuerdo a ese estudio, creer en Dios; mientras en el oeste es 59%. Es en esta zona donde está mayormente el movimiento republicano que se conoce como “Tea Party”, que mantiene posturas bíblicas ante temas polémicos como el aborto y las bodas gay. Ellos son pro vida y pro familia tradicional. Muchas facciones evangélicas se han alineado con Romney, precisamente por los dos temas citados anteriormente.

Y es que el nombre de Dios está arraigado en los orígenes de lo que hoy se conoce como Estados Unidos. La misma Constitución, que establece la soberanía de Dios, está basada en su marco legal sobre todo en el libro del Éxodo de la Biblia. La mayoría de las enmiendas viene de allí y Dios está en los billetes de dólar y el juramento a la bandera.

Definitivamente la religión ha jugado un papel importante desde los comienzos de esta gran nación, pues los principios judeo-cristianos son parte de la creación de este país y una de sus principales libertades es la libertad de culto. Bajo la consigna de la separación entre iglesia y estado se han dado, a lo largo del tiempo, varias batallas que proponen sacar del todo el nombre de Dios de las instancias públicas. Desde la eliminación de la oración en las escuelas en los años 60, la aprobación del aborto desde Roe vs. Wade en los 70, hasta las luchas por quitar los 10 mandamientos de las cortes de justicia, el país sigue enfrentado en estos temas. La mayoría de las denominaciones protestantes (o cristianas evangélicas), cree que el mormonismo es una secta, y esto ha provocado no poca polémica durante la campaña.

Por otra parte, tanto católicos como cristianos protestantes están inconformes con el presidente, que incluso alguna vez llegó a proclamar en el Medio Oriente que Estados Unidos no era ya más una nación cristiana. Pero más allá de las acusaciones de muchos de los republicanos de que Obama es musulmán, debido a sus orígenes paternos, en Estados Unidos siempre la religión va a tomar un papel intrínseco en la vida política del país. Lo cierto es que queda en duda si lo que se buscan es el voto y la religión ahora es el tema de batalla para lograrlo o como dijo a Terra.com Blas Ramírez, obispo evangélico de la red de ministerio Sunshine, en West Palm Beach, Florida: “Los partidos están produciendo una guerra de religiones”. Para el ministro cristiano, tanto los demócratas como los republicanos sacaron a Dios de la nación. “Que no me vengan con esa hipocresía. Ellos sacaron a Jesucristo. Nunca creyeron en el evangelio”, expresó sin tapujos Ramírez. Claro, este es su punto de vista… ¿y el suyo?

En los temas expuestos en este y en el editorial de la semana pasada, usted puede encontrar el pensamiento de cada uno de los candidatos con respecto a los temas más importantes. Quedan por fuera otros como la seguridad, la salud, la educación, pero con lo expuesto quizás usted pueda encontrar la respuesta a: ¿Por quién votar?

El Director
Jairo Vargas
Latino News, LLC

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