Editorial

¿Quiénes somos nosotros, los que hablamos español? Por Sofía Mercado

Cuando Cristóbal Colón desembarcó en América el 12 de octubre de 1492, pensó que había llegado a Asia. Pero se equivocó. Su destino fue otro y otro también fue el giro que dio la historia de los hispanos con la llegada de Colón a nuestras tierras, ese paraíso “poblado de salvajes”, “hombres mansos que no saben matar ni usar armas y a quienes podemos darles caza y esclavizarlos y aún enviarlos a España encadenados”, como él mismo apuntó en una de las cartas que envió a la corte española. América: un paraíso terrenal, lleno de tesoros, que los españoles saquearon y con el que se dieron vuelo, sometiendo a fuerza de golpes y barbaridades a esos hombres “mansos” como los llamó Colón y quienes no tuvieron más remedio que agachar la cabeza y rendirse frente a la fuerza brutal y violenta de las armas.

¿Qué habrá sentido Quetzalcóatl, uno de principales dioses de la cultura mesoamericana -considerado el dios de la paz y de la creación- al atestiguar semejante masacre contra su pueblo? Pero sin adentrarnos en suposiciones ni en divinidades, lo cierto es que España, la Madre Patria, nos marcó a todos los hispanos como se marca a una res: con hierro candente, con fuego. Y de esa “yeguada” o marca; a partir de la llegada de esa España cruel y ambigua, mezcla del conquistador despiadado y del santo misionero, se creó una nueva población de “americanos”: todos nosotros, todos los que hablamos español en América.

Con el tiempo, hemos llegado a ser un continente que ha asumido su cultura: sabemos quiénes somos. Y somos, al mismo tiempo, indios, negros, mestizos, un continente multirracial. Somos parte de una civilización extraordinariamente rica y compleja. Somos una cicatriz conformada por la huella de muchas culturas. Todas aquellas que nos heredaron los españoles. Sí, somos hijos de indígenas, pero también herederos de los hombres del mediterráneo: de los árabes, de los judíos, de los griegos, de los italianos.

Esto no significa que nuestro pasado indígena esté muerto, todo lo contrario: sigue vivo y permanece vivo no sólo en nuestra memoria sino también en sus templos, en sus pirámides, en sus arquitecturas y en sus artesanías. Está presente en nuestros rasgos físicos; en nuestras costumbres; en nuestras creencias; en nuestros aromas y en nuestros sabores.

Y hablando de este pasado -tan presente- quiero relatar una experiencia personal que me ocurrió hace un par de meses cuando estuve de visita en Miami, Florida: refugio de miles de cubanos, puertorriqueños, colombianos, venezolanos, mexicanos, en fin, hispanos todos.

Me metí a uno de esos supermercados enormes. Cuando vi las frutas y las verduras de los colores más intensos y perfectamente acomodadas y ordenadas en los estantes de la tienda, pensé en todos los hispanos que hacen posible el milagro: trabajar las tierras americanas en Estados Unidos para que esos productos puedan estar al alcance de todos los consumidores.

Al llegar a la caja para pagar la cuenta, observé las facciones de la muchacha que me atendía. Lo mismo era descendiente de mexicanos que de salvadoreños o de colombianos. Leí su nombre en el gafete que portaba: Leslie Rodríguez. Su propio nombre era una mezcla Mexico-americana. ¿De dónde eres?-le pregunté. Sorry, I don´t speak Spanish-respondió.

Entonces, comprendí que la verdadera tragedia no fue la llegada de Colón a nuestras tierras y que si bien nos dolió y nos sigue doliendo el salvajismo con el que los españoles trataron a nuestros antepasados, nuestra maldición principal es permitir que desaparezcan nuestras raíces, nuestro idioma: El español, que sigue siendo nuestra más fuerte, más auténtica y más genuina seña de identidad. La mezcla de culturas, lejos de humillarnos, nos enriquece. Pero ni nosotros, ni nuestros hijos podemos ni debemos olvidar nunca quiénes somos ni de dónde venimos.

Por: Sofía Mercado

Twitter: @SofiaMbuzali

3 Comments

3 Comments

  1. Mark

    29/09/2012 at 3:45 am

    Muy buen artículo, coincido en que la mezcla de culturas no nos humilla sino que nos enriquece, Pero es una vergüenza que se pierdan nuestras costumbres, nuestras tradiciones y si además perdemos nuestro idioma entonces muy poco futuro les quedará a las nuevas generaciones de hispanos , Atención padres! Promuevan nuestro querido español!

  2. Ruth micha

    30/09/2012 at 5:07 pm

    Muy interesante observación yo personalmente cuando tengo oportunidad de ir a USA y me encuentro con gente de ascendencia hispana y no saben hablar español les digo que es una lástima que pudiendo tener la oportunidad de hablar un idioma tan rico e importante la desaprovecharon !!! Estoy totalmente de acuerdo con Sofía !!!

  3. Michelle

    01/10/2012 at 7:12 pm

    Excelente articulo, de una extraordinaria sencillez y directo. He estado leyendo a Sofia Mercado desde que se unió a Latino News. Todas sus colaboraciones han sido excepcionales y de gran reflexión. Su escritura es ágil y a la vez profunda. Me alegra encontrar periodistas con una voz nueva como la de Sofia porque no se encuentran este tipo textos en ningún lado. Sin duda, Sofia es todo un descubrimiento. Muchas Felicidades Ojala que sigamos viendo mucho mas de Sofia

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más leído

To Top
Translate »