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Remedios naturales con el hisopo

El hisopo (hyssopus officinalis), originario de la región mediterránea, es una planta vivaz, perteneciente a la familia de la menta, que crece en suelos secos y que alcanza 1 metro de altura.

Su tallo ramoso, recto y leñoso está guarnecido de hojas pequeñas lanceoladas y estrechas de color verde oscuro y espigas de flores blancas, rosadas, purpúreas o intensamente azules; que desprenden un fuerte aroma, que recuerda algo al del alcanfor.

Debido al sabor algo amargo, pero muy agradable del hisopo, en muchos lugares se emplea como condimento. También se usa el hisopo (flores y hojas) como ingrediente en la elaboración de algunos licores.

En el siglo I, Dioscórides bautizó esta planta con el nombre de hyssopus, del hebreo azob, «hierba santa». Hipócrates y Galeno recomendaban esta planta especialmente para las afecciones respiratorias.

Propiedades curativas del hisopo

Investigaciones recientes han confirmado, lo que ya en la antigüedad se decía, que el hisopo es una de las plantas más indicadas en el tratamiento de las afecciones del aparato respiratorio (asma, bronquitis agudas y crónicas, resfriados, fiebre del heno, tos, etc.), ya que tiene propiedades expectorantes y antiespasmódicas. En este caso, se emplea en infusión y en jarabe.

El hisopo es un diurético suave, pero eficaz para eliminar cálculos renales y es muy empleado en los trastornos intestinales, anorexia y calambres estomacales debido a sus propiedades digestivas y aperitivas.

Si se aplica de forma externa, el hisopo ayuda a la curación de heridas, eccemas y llagas gracias al tanino que contiene y que le brinda su poder astringente.

El hisopo es considerado un buen depurativo de la sangre y tiene la virtud de impedir su coagulación, además de devolver a sus niveles normales la tensión demasiado baja.

Remedios caseros con hisopo

Remedio para la bronquitis crónica con hisopo: Hervir un litro de agua durante 10 minutos y luego agregar 20g de sumidades floridas de hisopo bien secas y desmenuzadas. Retirar del fuego, dejar reposar 10 minutos y colar con un lienzo fino. Beber de dos a tres tazas diarias, teniendo siempre la precaución de calentar la infusión a temperatura moderada y sin que vuelva a hervir.

Remedio para la tos persistente con hisopo: Calentar un litro de agua y cuando hierva, agregar 100g de sumidades floridas de hisopo, bien secas y troceadas. Dejar reposar unos 10 minutos y colar. Una vez fría la infusión, añadir kilo y medio de azúcar y remover varias veces al día, hasta que quede hecho el jarabe. Tomar una cucharada cada 2-3 horas, pero sin llegar a rebasar los 100g diarios.

Remedio para heridas y eccemas con hisopo: Verter 2 cucharadas de hojas de hisopo por litro de agua que esté hirviendo. Dejar macerar hasta que se encuentre fría. Empapar un paño de algodón limpio. Colocar sobre las áreas afectadas y dejar puesto por 15 minutos.

Remedio para calambres estomacales con hisopo: Hervir 1 fruto de hinojo partido en varios pedazos y colocar en una taza de agua que esté hirviendo. Tomar 1 taza para calmar el estómago.

Remedio para calmar el dolor de muelas con hisopo: Hervir un puñado de hisopo en un cuarto de litro de vinagre durante 5 minutos. Retirar del fuego y dejar enfriar. Usar como buche varias veces al día.
Remedio para combatir el reumatismo con hisopo: Colocar un puñado de flores frescas en 1 litro de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar refrescar. Añadir al agua de la tina de baño y permanecer en ella durante 15 minutos.

Precauciones
– El hisopo no es recomendable para los epilépticos ni durante el embarazo.
– En dosis elevadas, el hisopo es tóxico y presenta fenómenos epilépticos.

 

 

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