La nación

Romney busca los estados conversos

El republicano se centra en arrebatar a los demócratas sus bastiones como única vía para lograr la victoria el 6-N

2 Noviembre 12 – Agencias

NUEVA YORK- Una de las máximas en política de que hay que esperar siempre lo inesperado se ha convertido en la clave para entender la campaña presidencial de este año. En un inesperado giro de su estrategia, el candidato republicano, Mitt Romney, ha puesto en su punto de mira tres tradicionales Estados azules (color con el que se identifica al Partido Demócrata) que no han votado por los republicanos desde 1988. De esta forma, los «tres grandes», Ohio, Virginia y Florida, como se conoce a los Estados indecisos (que han cambiado el sentido de su voto en las distintas elecciones) ceden protagonismo a Pensilvania, Minesota y Michigan.

Según el consejero jefe de la campaña republicana, Russ Schriefer, «creo que estamos en un buena posición para ganar [la carrera por la Casa Blanca]. ¿Podemos ganar todos [en referencia a los tres estados]? Probablemente no sea así. ¿Podemos ganar algunos? Creo que sí», reconoció Schriefer, que justificó sus comentarios alegando que Obama se encuentra por debajo del umbral del 50% de popularidad en algunas encuestas.

En cambio, el estratega jefe del presidente Barack Obama, David Axelrod, indicó a la cadena MSNBC que, en caso de que el Partido Demócrata pierda esos tres bastiones, se afeitará el bigote que ha llevado durante décadas. «Tengo plena confianza en que voy a mantener mi bigote el 8 de noviembre. Vamos a ganar en esos lugares. Lo importante es que el gran momento de Romney ha sido un ‘mito-mento’», criticó el demócrata. Sin embargo, y por si acaso esta nueva estrategia tuviera alguna posibilidad de convertirse en victoria el 6-N, los responsables de la campaña del presidente «han sacado» la chequera para comprar más espacio de publicidad en la parrilla de programación de televisión de estos Estados. Desde el equipo de Obama, se explica esta decisión por motivos de precaución más que de preocupación. También insisten en que el hecho de que Romney haya puesto la vista más allá de Ohio se debe a una razón de debilidad, ya que las últimas encuestas indican que el Estado considerado la llave de la Casa Blanca está cada vez más teñido del azul demócrata. Pero, a pesar de la seguridad y convicción que destila el equipo de campaña del presidente, lo cierto es que los sondeos de Pensilvania y Michigan revelan que Romney ha acortado distancias en estos dos Estados. Aunque en Pensilvania la carrera también está ajustada, Obama sí que tiene una ventaja más clara en este Estado respecto a su rival. Una vez pasados los días críticos por el huracán «Sandy», el líder demócrata retomó ayer el pulso de su candidatura y se subió a la recta final de la carrera presidencial. Obama eligió Wisconsin como escenario para esta última gira, que le llevará a visitar, al menos, siete Estados indecisos durante el fin de semana. En función de las encuestas y, sobre todo, de lo que haga Romney, su equipo podría añadir más paradas en su apretada agenda. Sólo en el día de ayer, Obama recorrió tres Estados. Además de Wisconsin, también estuvo en Nevada y Colorado. «Cuando un desastre nos golpea, vemos que sale lo mejor de Estados Unidos», indicó el presidente en Green Bay (Wisconsin). «Todas las pequeñas diferencias que nos consumen en momentos normales, desaparecen. Ya no hay demócratas ni republicanos durante una tormenta, sólo americanos», explicó Obama ayer.

Mientras el presidente retoma su actividad como candidato, Romney volvió a pisar ayer el acelerador de las críticas a Obama y recordó en Virginia que «los demócratas gritan: ‘¡Cuatro años más!’ [en referencia a otra legislatura de Barack Obama]. Pero nosotros decimos: ‘¡Cinco días más!’», en alusión a que será él quien se instala en la Casa Blanca después de las elecciones del martes.

De esta forma, una vez pasado el huracán, ambos candidatos se centran en su máxima prioridad: ganar el favor de los votantes que todavía no han decidido qué candidato es mejor para ocupar la presidencia de Estados Unidos. Después de muchos meses de análisis políticos sobre la intención de voto de los estadounidenses, los próximos días habrá que seguir con atención las decisiones de los varones blancos, uno de los pilares fundamentales que ha sustentado la estrategia de Romney. También, los movimientos de los jóvenes latinos y afroamericanos resultarán decisivos y marcarán los resultados del 6-N. Una de las claves de estas elecciones reside en saber si su apoyo a Obama será tan abrumador como en 2008. Otra pregunta que durante estos días se formulan los estrategas de ambas campañas es cómo influirán en las mujeres los controvertidos comentarios de los políticos republicanos respecto al aborto en los casos de violación.

Las decisiones que estos colectivos tomen en los próximos días resultarán clave para conocer el nombre del inquilino de la Casa Blanca durante los próximos cuatro años. A cuatro días de la cita con las urnas, la carrera electoral está más reñida que nunca.

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