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Santos anuncia un nuevo acuerdo con las FARC para desatascar la paz

13 de noviembre de 2016 – Agencias.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos ha puesto la quinta marcha y no piensa parar hasta lograr los acuerdos de paz, utilizando un lema que siempre decía cuando en sus tiempos de ministro de Defensa se enfrentaba a las FARC: «O por la razón o la fuerza». Y para eso ha puesto contra la pared a ambas partes. Por un lado a las FARC, que saben que si no firman, la persecución será feroz, y por el otro al uribismo, culpable ante la comunidad internacional del bloqueo de la paz.

Juan Manuel Santos, durante una alocución en Bogotá EFE.

Juan Manuel Santos, durante una alocución en Bogotá
EFE.

Ayer estaba programado que los equipos negociadores del Gobierno de Colombia y las FARC anunciaran un nuevo acuerdo de paz, tras nueve días de intensas reuniones en La Habana en las que discutieron las propuestas de los defensores del «no» en el plebiscito del 2 de octubre.

«Vamos a anunciar los avances de los últimos días y que hemos alcanzado un nuevo acuerdo», confirmó una fuente de las FARC desde el campamento Isaías Pardo del Caguán. Después de diversos encuentros con los portavoces del «no» en Bogotá para conocer sus propuestas, el equipo negociador del Gobierno, encabezado por Humberto de la Calle, regresó a La Habana la semana pasada para lograr con la delegación de las FARC un nuevo documento de paz que satisfaga a los grupos que rechazaron el acuerdo inicial.

El jefe negociador de las FARC, «Iván Márquez» (alias de Luciano Marín Arango), escribió el viernes en Twitter: «El extraordinario esfuerzo desplegado por las partes en la Mesa pronto será premiado con el acuerdo de paz definitivo». «No se desespere, posiblemente mañana –por ayer– las noticias sean muy agradables», indicó por su parte en la misma red social el negociador de la guerrilla «Jesús Santrich».

Reunión «urgente» con Uribe

Más cautos fueron desde el equipo del Gobierno, que también publicaron ayer en su cuenta oficial de Twitter un mensaje en el que hacían un «reconocimiento especial» a los representantes de los países garantes, Cuba y Noruega, por acompañar a las delegaciones «en las extensas jornadas de trabajo». Ayer se produjo una reunión «urgente» entre el presidente Santos y el ex presidente Álvaro Uribe, líder del opositor Centro Democrático, que encabezó la campaña del «no» en el plebiscito para refrendar el acuerdo de paz. El senador –el más votado en las pasadas elecciones en el Parlamento– mostró su disposición a dialogar.

Los ex presidentes Andrés Pastrana (1998-2002) y Uribe (2002-2010) son las voces más representativas del «no» y quienes presentaron la semana pasada a Santos un documento con 500 propuestas de modificación, en las que han trabajado estos días los equipos negociadores en La Habana. En primer lugar, los partidarios del «no» proponen eliminar la denominada Jurisdicción Especial para la Paz y reemplazarla por otro sistema dentro de la justicia ordinaria, con salas especializadas denominadas Cortes para la Paz, así como Fiscalías para la Paz. Además, esta jurisdicción no deberá contar con jueces extranjeros.

Por otro lado, su bloque admite que los guerrilleros rasos que no estuvieron involucrados en delitos de lesa humanidad sean cobijados por una amnistía, aunque para los que sí cometieron ese tipo de delitos y hay reconocimiento de la responsabilidad, deberán pagar entre cinco y ocho años de privación efectiva de la libertad, así sea en granjas agrícolas. Sin reconocimiento de responsabilidad, en cambio, deberán cumplir entre 15 y 20 años en prisión convencional. También, en materia de participación política, admite –como previsto en el acuerdo original– que se otorguen escaños especiales a las FARC, repartidos en cinco en el Senado y cinco en la Cámara, aunque piden que no puedan ser ocupadas por personas que hayan sido condenadas por delitos de lesa humanidad.

En cuanto al narcotráfico, el uribismo propone que las FARC se comprometan a entregar toda la información de sus zonas de cultivo, sus rutas empleadas, su cadena logística, sus proveedores de precursores químicos y sus redes de lavado de activos, así como emplear por razones de seguridad nacional la aspersión aérea.

Es una incógnita todavía, como piensa el presidente Santos aprobar dichos acuerdos antes de navidad –como ha transmitido que piensa hacerlo–. Podría realizarlo con un nuevo plebiscito o llevando la propuesta al Congreso, pero entonces, necesitará un gran pacto nacional que tendrá que contar con la complacencia del poderoso Álvaro Uribe.

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