Editorial

Sencillo homenaje a Martin Luther King

(Atlanta, 15 de enero de 1929 – Memphis, 4 de abril de1968)

En el día de Martin Luther King, (21 de Enero) recordamos la lucha de este gran hombre por la igualdad, en contra de la discriminación, de la guerra y en contra de la pobreza. Una lucha pacífica sí, pero una lucha que cambió, está cambiando y cambiará el destino de los hombres, una lucha donde la búsqueda de la felicidad, la libertad y la igualdad, constituyen el marco del escenario donde se desarrolla la vida, no solo aquí en América, sino la de todos los seres humanos.

martin“…Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!…” Martin Luther King Jr.

Vemos cómo su famoso discurso: “Tengo un sueño”, en Washington ante los pies de la estatua de ese otro gran hombre: Abraham Lincoln, que 100 años atrás (hoy 150 años) firmando la Proclamación de Emancipación, dio la libertad a los esclavos en todo los estados confederados de Estados Unidos, hoy en el Día de Martin Luther King, vemos cómo su discurso tiene tanta vigencia como hace 50 años. Hoy la filosofía que encierra su famoso discurso envuelve también a los inmigrantes, hoy los pilares de su discurso en su lucha por los Derechos Humanos: libertad, de igualdad y el derecho a ser felices, forman parte de sus sueños -de los inmigrantes. Vemos cómo los inmigrantes sin permiso de estar aquí sienten que los Derechos Humanos, por lo que tanto luchó Martin Luther King, les son esquivos. Pero también son conscientes que esta lucha no ha terminado y que hoy otras entidades, nuevas organizaciones y nuevas voces se levantan para exigirle al gobierno el cumplimiento de esos derechos que ese pastor estadounidense consiguiera con la promulgación de la Ley de los derechos civiles y la Ley del derecho al voto.

Hoy también debemos alzar nuestras voces por que las cadenas y grilletes, ahora electrónicos, no encadenen nuestra libertad, por que los esclavos, a los que emancipara hace 150 años Abraham Lincoln, sean liberados definitivamente. Y es que los vemos en la trata de blancas, donde como esclavas y esclavos sexuales son denigrados en todos sus derechos al obligárseles a prostituirse. Los vemos en esa otra terrible esclavitud del siglo XXI: la droga y sus víctimas. Son otra clase de esclavitud, donde los condenados a este suplicio, viven, si vivir se puede llamar esto, encadenados al vicio, donde consumen su vida y la de sus allegados. Pero hay otra clase de esclavitud, la de aquellos que no pueden salir de su entorno, son presos en un espacio delimitado entre la casa y el trabajo, por el temor a ser detenidos y deportados, llevados lejos de sus familias. Ellos también son esclavos del miedo y el temor, donde el derecho a la felicidad de la que habla la constitución no los cobija, donde del derecho a movilizarse libremente les es negado.

Esas son otras formas de esclavitud, luego no hemos cambiado mucho. Hoy son otros los protagonistas, quizás su color de piel es diferente, su indumentaria también, sus gestos y sus expresiones, quizás lo son, pero lo que no ha cambiado ni antes ni después, es que somos hijos de Dios, somos seres humanos iguales en derechos y obligaciones.

Ojalá, este momento histórico lleve a la reflexión a las mentes obtusas que no quieren entender que todo en esta vida es tan efímero como nuestra propia vida y más allá, se tendrá que responder ante el Juez Supremo por nuestros actos.

Si quienes actúan en contra de sus semejantes, privándolos de sus Derechos Fundamentales, entendieran que tendrán que rendir cuentas por su proceder, seguramente el mundo sería muy diferente.

Martin Luther King Jr. dejó un legado en este sentido, para que futuras generaciones entendieran que todos somos iguales y que tenemos los mismos derechos.

¿Qué parte de su discurso, de su lucha y de su sacrificio, no entienden nuestros gobernantes? La historia los juzgará en este mundo y a también ante Dios, el gran juez.

“Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales’”.

El Director
Jairo Vargas
Latino News, LLC

 

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