La nación

¿Será efectivo el «decretazo armamentístico» de Obama?

7 de enero de 2016 – Agencias.

Un hombre con un arma dentro de su vehículo en Springville, Utah (Estados Unidos). EFE.

Un hombre con un arma dentro de su vehículo en Springville, Utah (Estados Unidos). EFE.

Más de 30.000 muertes al año y una cifra superior a las 100.000 en la última década. Un problema que todos los mandatarios de Estados Unidos han intentado esquivar durante sus respectivas presidencias ante la controversia que genera el asunto. Barack Obama dio un paso adelante este martes al anunciar un paquete de medidas que buscan cambiar la tendencia de estas negativas estadísticas y prometió aumentar los controles tanto de los vendedores como de los compradores. Sin embargo, no es una tarea sencilla concienciar a la sociedad estadounidense; más aún cuando la segunda enmienda de la Constitución de EE UU recoge el derecho de los ciudadanos a portar armas. ¿Qué cambios se espera entonces que se produzcan tras la orden ejecutiva de Obama? “Las medidas anunciadas responden al sentido común y forman parte de nuevos movimientos para hacer progresos en esta materia y reducir la violencia por armas que sigue golpeando a nuestro país”, asegura Shannon Frattaroli, profesora de la Johns Hopkins School. Sin embargo, esta experta en la materia no es optimista al analizar el cómo y cuándo se aplicarán estas medidas. “Serán potencialmente efectivas, pero esto estará determinado por las acciones que vengan a la hora de aplicar las medias anunciadas. Pueden ser implementadas, pero la clave reposa en aplicar los recursos necesarios y mantener esta política en el tiempo”, añade Frattaroli. Este último aspecto resulta harto complicado, pues los republicanos, que son mayoría en el Congreso, ya han anunciado su rechazo frontal a las medidas. Además, este año habrá elecciones presidenciales y si los conservadores llegan a la Casa Blanca ya han anunciado que echarán por tierra el “decretazo” de Obama.

Un lobby duro de roer

Esta división política es fiel reflejo de una sociedad polarizada en cuanto a la regulación de armas. En la actualidad hay de 300 millones de armas en EE UU, lo que implica que, como mínimo, cada estadounidense tiene una en casa. A las dificultades de legislar sobre esta materia se suma el todopoderoso sector armamentístico, un lobby del que es difícil de prescindir y al que los políticos prefieren tener de aliado y no de enemigo. La industria de armas genera, según IBIS World, 13.500 millones de dólares de ingresos anuales con unos beneficios que superan los mil millones. En 2013, el último año del que se dispone de este dato, se produjeron en EEUU casi 11 millones de armas y sólo un 4% de ellas se exportaron. El número de empleos a tiempo completo que genera esta industria roza los 300.000, mientras que el impacto económico de este sector en la economía de EE UU es 42.900 millones de dólares. Con estas cifras de infarto, ¿quién se atrevería a meter mano en el asunto?

De momento, Obama ha hecho hincapié en los controles de venta por Internet donde se realizan gran parte de los intercambios de armas ilegales. De hecho, el presidente ha anunciado la creación de un Centro Investigación de Internet para localizar este tráfico ilegal.

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