Editorial

Sobre el mayor descubrimiento en décadas

Cuando nos enteramos de grandes descubrimientos que apenas podemos lejanamente comprender, nos damos cuenta qué tan distantes estamos el común de las personas de conocer los misterios que encierra el universo donde habitamos, la complejidad de tales hallazgos y la exactitud de su funcionamiento; deja perplejos a científicos y estudiosos de los temas relativos a nuestra existencia. Sin embargo, todo esto, lejos de apartarnos de nuestras creencias religiosas, como pudieran pensar algunos cuando hablan sin comprender de “la Partícula de Dios”, nombre que se le da para publicitar mejor al esquivo Bosón de Higgs, por el contrario, cada vez más nos acercan al gran arquitecto de todo lo que vemos y no vemos, de lo que entendemos y no entendemos: Dios, el gran creador que nos dio la inteligencia para poder avanzar poco a poco en el conocimiento.

No son la ciencia y la religión dos líneas divergentes que tienden a separarse, sino por el contrario, al ahondar en nuestros descubrimientos y escudriñar en sus misterios, todo nos conduce a ese gran Dios bondadoso que nos regaló el privilegio del conocimiento y nos regaló el razonamiento para avanzar en nuestra sapiencia.

Si el Bosón de Higgs existe y su campo cuántico le otorga materia a las partículas subatómicas, como parecen confirmar los experimentos en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) de Suiza y Francia, todo lo que sabemos del modelo de la física cuántica tendrá que ser revaluado para que se ajuste a la mecánica de ésta y todas las nuevas partículas que se van a descubrir.

Conocemos cómo podría ser la fórmula, pero no disponemos de todas las incógnitas allí presentes para responder a las preguntas sobre la formación del universo. Y es que todo aquello que podemos definir con mayor o menor soltura –planetas, exoplanetas, galaxias, etc. – apenas supondría un pequeño conocimiento: un 4% del total del universo. Esa porción se confirma tras el histórico hallazgo del bosón de Higgs, que por fin explicaría por qué las partículas adquirieron masa tras el Big Bang y revelaría de paso por qué el universo es tal como lo conocemos. Ahora bien: ¿qué pasa con el 96% restante? ¿Para qué sirve exactamente ese conglomerado de materia oscura –22%– y energía oscura –74%– que está ahí pero no podemos ver? Los esfuerzos de la comunidad científica se centrarán ahora en ofrecer respuestas a ello.

Sin querer dictar cátedra sobre tan complejo asunto, sí es importante que tratemos de comprender, así sea someramente, de qué se trató el experimento llevado a cabo en el Gran Acelerador de Hadrones LHC (por sus siglas en ingles) por el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN)

Para los que han visto recientemente la confirmación de la existencia del Bosón de Higgs, que es la partícula que encaja perfectamente en el modelo estándar de la física y que confirma la existencia de un campo invisible por donde pasan partículas y obtienen masa. (¿Estaremos ante las puertas de la explicación a la pregunta ‘de dónde vinimos’?)

Este descubrimiento que constituye la razón primordial del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), túnel con una circunferencia de 27 kilómetros construido entre los países de Suiza y Francia, cambiará definitivamente todos nuestros conceptos matemáticos, filosóficos, metafísicos y religiosos que poseemos hoy, por las implicaciones que tiene en la creación de la materia, de todo lo que vemos y lo que no vemos. El hallazgo sería uno de los más importantes en física de partículas de las últimas décadas y merecería un premio Nobel. Higgs, pues, confirmaría el llamado Modelo Estándar, pues otorgaría masa al resto de partículas, un mecanismo fundamental para que la materia permanezca unida y haga posible la existencia del universo.

En 1964, Peter Higgs presentó una teoría, que no había sido confirmada experimentalmente, en la que postulaba que la masa de las partículas era en realidad una interacción con el campo de Higgs, formado por sus bosones. En pocas palabras ésta sería la explicación que la física teórica presenta ante la pregunta de porqué las cosas tienen masa. El bosón de Higgs es la partícula elemental (o cuanto) que compone el campo de Higgs, al igual que los fotones de la interacción electromagnética, los bosones W y Z de la fuerza nuclear débil o los bosones G de la fuerte.

De modo que lo que significa este descubrimiento, de confirmarse plenamente, es que se encontró un campo invisible formado por el bosón de Higgs donde se cargan con diferente masa las partículas. Esto significa que se abre una puerta para investigar mucho más y poder entender de dónde salió todo lo que vemos, cómo se formó el universo con sus estrellas, planetas y finalmente los seres que lo pueblan, entre ellos el hombre. En pocas palabras, la materia es creada por un campo del esquivo hasta ahora, bosón de Higgs.

La puerta está abierta al descubrimiento de ese 96% que constituye la materia oscura y la energía oscura. La primera podría representar el 22% del cosmos, y que se podría definir como aquello que no sabemos ni vemos, pero que creemos que está ahí. Es la solución perfecta para entender por qué las ecuaciones de Einstein, que explican el comportamiento de las partículas conocidas, no se adaptan a otros modelos cosmológicos.

No conocemos la composición de la mayor parte del universo. Conocemos su densidad gracias a los satélites, pero nada más. De la segunda, la llamada energía oscura (76%) y que se cree que tras el Big Bang fue aquella responsable de que el universo se expandiera hasta hoy, es extremadamente misteriosa: la gran pregunta de la física del siglo XXI. Y es que lo lógico es que esa expansión se desacelerara por efecto de la gravedad. Sin embargo, sucede al contrario: el universo se expande cada vez con mayor rapidez. De la energía oscura desconocemos todo, no tenemos ni idea de qué tipo de mecanismo la genera ni de dónde sale. Todo un infinito campo para investigar y asombrarnos cada vez más.

Como quien dice, y recordando a ese gran filosofo griego Sócrates: “Yo sólo sé que nada sé”, aunque el solo hecho de saber que no sabe nada, ya es saber algo…. Qué paradoja. ¿No le parece?

Foto: Cortesía de http://www.lanacion.com.ar

El Director
Jairo Vargas
Latino News, LLC

1 Comment

1 Comment

  1. leidy tatiana

    22/08/2012 at 5:05 pm

    aburrido

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