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Sobrellevar los quebrantos de salud en pareja permite demostrar amor

Cuando a uno de los miembros de la relación se le quebranta la salud, el otro experimenta incertidumbres y sentimientos contradictorios y se pone a prueba la solidez del vínculo. El afecto y la comunicación ayudan a afrontar esta adversidad.

DESTACADOS:

— “Que nuestra pareja sufra una enfermedad grave o una dolencia crónica es una de las situaciones más difíciles y una ocasión en la que se puede demostrar al otro el amor verdadero”, según la psicóloga clínica Silvia Sanz.

— Hay que evitar prestarle “un cuidado más allá de lo razonable”, al enfermo ya que con ello se limita su autonomía y se “podría hacer que disminuyera la confianza en sus propias capacidades al sentirse dependiente”, según Sanz.

— Un estudio de la Universidad de Michigan, (EE.UU.) asegura que las personas de edad avanzada que pasan por lo menos 14 horas por semana cuidando a un cónyuge incapacitado viven más que otras, porque ayudar a un ser querido alivia parte del estrés.

“…prometo serte fiel en la salud y en la enfermedad…”. Cuando los futuros esposos pronuncian estas palabras durante la ceremonia católica del matrimonio, probablemente desconocen lo duro que puede ser que uno de ellos realmente enferme.

“Que nuestra pareja sufra una enfermedad grave o una dolencia crónica es una de las situaciones más difíciles para cualquiera, y a la vez una de las ocasiones en las que se puede demostrar al otro el amor verdadero”, ha explicado la psicóloga Silvia Sanz, y directora del centro Psytel a la revista especializada Psicología Práctica.

Según Sanz, “cuando se padece una enfermedad, se necesita sentir el amor y la comprensión de los que nos rodean, y sobre todo de la pareja”.

“Hay que afrontar la enfermedad como una prueba de fuego de la que saldremos airosos, reforzados física y psicológicamente. Si la dolencia persiste, debemos aprender a convivir con ella y a fortalecer otros aspectos de la relación que estaban descuidados”, aconseja la experta.

Para apoyar psicológica y emocionalmente a la pareja, Silvia Sanz señala que lo primero es adoptar una actitud mental positiva, “para ayudar a superar los inconvenientes que surjan”.
Además –según la directora de Psytel- es importante “evitar la sobreprotección, “es decir prestarle un cuidado más allá de lo razonable”, ya que con ello se limita la autonomía del paciente, y se “podría hacer que disminuyera la confianza en sus propias capacidades al sentirse dependiente”.

“Será beneficioso tanto para el paciente como para la relación”, además se deben fomentar las relaciones sociales para “normalizar la situación dentro de lo posible”.

COMPARTIR LA CARGA CON AMOR.
Otra forma de ayudar al enfermo y a uno mismo, consiste en reforzar la comunicación en la pareja, ya que según Sanz, “la enfermedad es una carga compartida y hay que mostrar apoyo y solidaridad con el otro. Así ambos se sentirán más unidos”.

También es importante no intentar adivinar los sentimientos del enfermo ni interpretar sus gestos y actitudes. “Hay que preguntarle cómo se siente y hacer que exteriorice sus sentimientos, así como compartir los propios con el enfermo”, señala.

“Hay que recordar que incluso en los peores momentos, no sólo hay que ayudar al otro con cuidados físicos, sino también emocionalmente”, señala la directora de Psytel.

Asistir al cónyuge enfermo pude alargar la vida de cuidador, según estudio de la Universidad de Michigan, UM, en Estados Unidos, según el cual las personas de edad avanzada que pasan por lo menos 14 horas por semana cuidando de un cónyuge incapacitado viven más que otras.

“Estas conclusiones sugieren que las personas que brindan cuidado pueden beneficiarse de brindarlo bajo ciertas circunstancias”, indicó Stephanie L. Brown, profesora en la Escuela de Medicina de la UM y autora principal del estudio.

Según Brown, otras investigaciones habían documentado los efectos negativos para la salud de la labor de cuidado de un familiar, pero estos resultados, basados en examinar la evolución de 1.688 parejas de ancianos, las desmienten.

“No sabemos cómo la motivación y la conducta de quien brinda cuidado pueda influir su salud, pero podría ser que ayudar a una persona muy querida alivie algunos de los efectos dañinos del estrés de ver que esa persona sufre”, ha señalado Brown.

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