Editorial

Sodoma y Gomorra

Hace poco vi en los noticieros que en una escuela fueron sodomizados jóvenes estudiantes por otros compañeros, como una especie de iniciación para poder pertenecer al equipo de fútbol. El caso nos habla del presunto abuso que, como dice el abogado de las cuatro víctimas, “ocurrió bajo la motivación y aprobación del entrenador de fútbol”, quien fue declarado en suspensión administrativa. El abogado señaló que el entrenador indujo a cuatro jugadores del equipo a que entraran a un salón de la escuela, donde presuntamente otros cuatro jugadores abusaron de ellos y usaron jabalinas como artilugio sexual.

Vemos entrenadores de equipos con larga trayectoria de triunfos que han abusado sexualmente de jóvenes deportistas, tal y como sucedió recientemente en la Universidad Estatal de Pensilvania, la cual fue multada con 60 millones de dólares y perdió todos los títulos de fútbol americano de los últimos 14 años, por los abusos a menores por uno de sus entrenadores.

Vemos decenas de estudiantes extranjeros que fueron violados, sexualmente abusados o acosados por personas que ofrecían sus casas para alojar a estos jóvenes de todas partes del mundo. Tal fue el caso de jóvenes provenientes de Europa que, al llegar a Estados Unidos, como parte de un intercambio estudiantil, terminaron viviendo junto a acosadores sexuales, que intentaron violarlos y que en algunos casos, lo lograron.

Entonces nos quedamos atónitos al enterarnos de hechos como estos y que llevados al extremo como el caso de los jóvenes que fueron sodomizados, son la punta de un iceberg de corrupción que pulula en varios centros educativos y que no salen a la luz pública por que las víctimas no denuncian por vergüenza o porque se busca tapar este tipo de abusos para evitar un escándalo que pudiera afectar al claustro educativo. Claro que esto no solamente pasa aquí, en nuestros países latinoamericanos las violaciones y abusos sexuales son el pan de cada día, ya ni siquiera son noticia.

Desafortunadamente, estas iniquidades llevan tiempo y comienzan muchas de ellas en las escuelas y colegios con el llamado “bullying”, que se presenta cuando hay un desbalance de poder entre algunos niños o adolescentes que son más populares, más grandes o tienen mayor reconocimiento entre sus compañeros que otros que son débiles, vulnerables y que no tienen muchos amigos.

Este “bullying” puede convertirse en la generación de problemas aún mayores, pues algunas de sus víctimas pueden llegar a acciones insólitas como venganza por estos hechos en contra de su dignidad. Se ha dicho que los autores de matanzas en colegios y universidades en EE.UU. eran ‘parias’ y víctimas de “bullying” en sus centros educativos. Y esto hay que tomarlo muy en cuenta. Si no corregimos desde sus inicios estos maltratos en los centros educativos; si no enseñamos el respeto por las personas, sin importar su condición física, raza o color; luego no nos asombremos porque alguien con un desorden mental provocado por estos atropellos, se presente en una escuela con un arma para buscar venganza.

¿Por qué llamamos a estos actos sexuales entre hombres “sodomizados”?

En Sodoma, el homosexualismo era practicado desde el más joven hasta el más viejo, hasta ese grado de perversión habían llegado. Ezequiel apunta claramente a la abominación de la Ley de Dios, que prohíbe claramente la perversión sexual. Además, hace referencia al orgullo y soberbia con el que se cometen dichos pecados. El acto sexual no es pecado por sí mismo, pero sí lo es siempre su ejercicio desenfrenado. Pablo condena las relaciones entre hombres indicando que es un pecado “que va contra la doctrina sana”. Esta exhortación en sus cartas paulinas, intentan que el pueblo cristiano se mantenga libre de las prácticas culturales de otros pueblos, como los romanos (“los que tienen relaciones sexuales entre hombres” dice en 1 Tm 1, 10).

En nuestros días, la inmoralidad va en aumento también. El homosexualismo y lesbianismo son aceptados por la sociedad como un estilo de vida. Se promueve la unión libre, no importa el sexo de los miembros de la pareja. Se exaltan el voyerismo, la promiscuidad, la rebeldía hacia lo establecido. Sin Dios, la sociedad, vacía de valores morales y nulos de entendimiento, va de regreso a Sodoma.

Dios está enviando señales, nos está diciendo: “Arrepiéntanse de su inmoralidad, de su idolatría, de su promiscuidad, de su materialismo, de su soberbia, de legalizar el aborto, de los matrimonios homosexuales, de clonar bebés… ¡Arrepiéntanse de creerse dioses! Todo esto los va a llevar a su propia autodestrucción, como sucedió con Sodoma y Gomorra…”

El avance de la civilización no ha sido garantía de que el hombre haya superado su inclinación hacia el mal. Los tiempos han cambiado, en la actualidad vemos extraordinarios adelantos tecnológicos y científicos, pero espiritualmente, gran parte de la humanidad, se encuentra en un estado primitivo, semejante al de los habitantes de Sodoma y Gomorra.

¿Será que Dios tendrá que intervenir para enderezar la mente humana?

El Director
Jairo Vargas
Latino News, LLC

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