Editorial

Sueños rotos

Nuevamente la muerte de alguien famoso o que es un personaje público, nos pone de manifiesto lo frágiles que son nuestros planes y proyectos ante las vicisitudes de la vida y más aún, cuando esta implica la muerte.

Al revisar las recientes entrevistas que le hicieron a Jenni Rivera, encontramos todo tipo de sueños y proyectos por realizar, sueños que quedaron allí en ese accidente aéreo del pasado domingo. Claro, nadie por un temor innato a partir de este mundo, trae a la mente su propia desaparición. Ninguno de nosotros, aunque creemos que es lo único que llegará ineludiblemente, piensa que su fin ya llegó, salvo en los enfermos terminales, aunque hay muchos casos en los que se apegan a la vida de tal forma que hasta el último momento creen que seguirán en este mundo. Pero lo cierto es que siempre tenemos planes y proyectos por realizar y Jenni no fue la excepción: hablaba de lo que iba hacer en Navidad y Año Nuevo, al igual que usted y yo, de cómo lo iba a pasar con sus hijos, su familia, de los proyectos para el 2013, su libro que quería escribir, de los conciertos a realizar, de sus nuevas canciones y actuaciones y de muchos más planes que no sólo abarcaban el 2013.

¿Quién no hace planes a corto, mediano y largo plazo? ¿Quién no tiene sueños que van más allá de nuestra existencia? Sin embargo, lo cierto es que nuestro paso por este mundo está lleno de sucesos que pueden en un solo instante modificarlos temporal o definitivamente. Para Jenni, la muerte los canceló todos, así sus familiares quieran terminar lo que quedó pendiente, que sin lugar a duda redundará en un éxito económico, ya nunca volverá a ser lo mismo. Así sus fans y seguidores la lleven en su corazón, el tiempo que no tiene medida ni premura, al contrario toda la paciencia, se encargará de irla poco a poco sepultando en el olvido. Lo hemos visto con el fallecimiento de otros grandes cantantes y actores: al comienzo nos parece increíble que hayan desaparecido, luego aceptamos el hecho y con resignación enfrentamos la dura realidad y con el tiempo nos acostumbramos a la idea de vivir sin ellos, sólo con el recuerdo, remembranzas que cada vez se van diluyendo más y más con el paso de los años.

Hoy el mundo llora su desaparición. La cantante, compositora, actriz, empresaria y productora murió temprano, a sus 43 años, los mismos de construcción que tuviera el avión en el cual se accidentó, en uno de los mejores momentos de su carrera artística.

Jenni fue una exitosa cantante que llegó a vender más de 15 millones de copias de sus más de una decena de producciones discográficas. Temas como: “Homenaje a las grandes”, “Mi vida loca”, “La Gran Señora” y “Joyas prestadas” quedaron también grabadas en el corazón de sus seguidores que las cantaron en sus conciertos o en una noche bohemia. Pero el legado de la “Diva de la Banda” transciende más allá de la música: la mujer y madre ha dejado no sólo un vacío en el mundo de la música regional mexicana, sino también en el corazón de su familia, sus fanáticos y sus compañeros de la industria, quienes han compartido sus mensajes de dolor ante tan sentido fallecimiento.

La estrella Jenni Rivera no siempre fue de glamour y oropel. Conforme su popularidad se extendía en México y Estados Unidos, también crecían los escándalos en torno a ella.

Muchos de ellos difíciles de sobrellevar, pero todos y cada uno los encaró con valentía, pues quería demostrar que siempre veía hacia adelante, sin importar lo duro que la vida la golpeara.

La “Diva de la Banda” dejó a todos con la boca abierta cuando enfrentó al padre de sus hijos, Trinidad Marín, en un juicio que escandalizó al ambiente del espectáculo. Jenni enfrentaba por medio de la ley a su ex pareja acusándolo de violar a su hermana menor y a dos de sus propias hijas. Esto, como solo una muestra de los escándalos que formaron parte de su vida.

Aunque en este trágico accidente perdieron la vida otras seis personas, casi no se habla de ellos. Los medios no le han dedicado ni siquiera una fracción del tiempo empleado en Jenni. Por eso quizás ni siquiera recordamos sus nombres o los de sus familiares, es muy poco o casi nada lo que se habla de ellos. Pero en fin, así es la vida, sólo cuenta para los medios la noticia que pueda despertar con mayor fuerza los sentimientos de su audiencia.

No se les haga extraño, recordamos sólo a los ídolos, no a los segundos, menos a los terceros. ¿O alguien que no sea un erudito del deporte sabe el nombre de todos los compañeros de equipo de Lionel Messi o de Javier Hernández “Chicharito” o del colombiano Falcao? No, de ellos de seguro sabemos hasta cuántos goles han anotado los ídolos, pero de sus compañeros de equipo, quizás con esfuerzo los nombres de unos pocos. Entonces, volviendo al caso de Jenni Rivera, no es de extrañar que sólo los medios se enfoquen en la “Diva de la Banda”, porque ella es la noticia, no su peluquero, o el piloto o copiloto de la nave, ni siquiera su manager. Es una triste realidad, porque el dolor no tiene diferencias en el corazón de cada uno de sus familiares. Las lágrimas brotan con la misma intensidad en cada uno de sus deudos. No debe de ser así y todos debemos elevar nuestras oraciones por cada uno de ellos y por sus familiares para que el

Todo Poderoso les dé fortaleza para afrontar tan doloroso suceso.

La gran verdad es que aunque nos hagamos los tontos con la llegada de la muerte y la queramos alejar de nuestros pensamientos, llegará indefectiblemente y muchos sueños, proyectos, planes y sentimientos negativos y positivos se marcharán con cada uno de nosotros, como dijo el poeta: “al infinito negro donde nuestra voz no alcanza”. Para Jenni, y los que murieron con ella, el fin de los tiempos les llegó este 9 de diciembre. Nadie sabe cuándo nos toca a cada uno de nosotros, ¿estamos preparados?

El Director
Jairo Vargas
Latino News, LLC

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más leído

To Top
Translate »