La nación

«Teléfono rojo» con Washington

19 de Julio de 2015 – Nueva York – Agencias.

Han sido 50 años. Con ellos, los momentos más difícil de la Guerra Fría con la crisis de los misiles de Cuba, una invasión apoyada por Washington, intentos de la CIA de matar a Fidel Castro, separación de familias, innumerables tragedias humanas a pequeña escala en el mar cada vez que a los cubanos se les truncaban sus sueños de llegar a Florida… Hoy se abre un nuevo capítulo en las relaciones entre Washington y La Habana. De manera oficial, se restablecen las relaciones diplomáticas con la reapertura de las embajadas. Se utilizarán los edificios que antes de la ruptura sirvieron para albergar las legaciones y después adoptaron el nombre de Sección de Intereses ante la ausencia de relaciones diplomáticas formales.

Un vehículo pasa en La Habana junto a la hasta ayer Oficina de Intereses de EE UU en Cuba.

Un vehículo pasa en La Habana junto a la hasta ayer Oficina de Intereses de EE UU en Cuba.

Hoy por la mañana se levantará la bandera cubana en el edificio de la calle 16 Noroeste, en Washington. Será el ministro de Asuntos Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, quien presida la ceremonia. Más tarde se reunirá con el jefe de la diplomacia de Estados Unidos, John Kerry. El ex senador de Massachusetts viajará en unas semanas a La Habana para inaugurar el edificio de la Embajada de EE UU. Hasta entonces, no ondeará ninguna bandera estadoundiense en el edificio de su Sección de Intereses, que sí elevará hoy su estatus a embajada. Mientras, los respectivos jefes de misión en La Habana y Washington se convertirán en encargados de legación hasta que se nombre a los nuevos embajadores. Se espera que el representante de Estados Unidos tarde más en llegar a Cuba que el de la isla del Caribe a Washington, debido a la oposición de algunos republicanos en el Congreso y demócratas de origen cubano. De esta forma, ya han anunciado el bloqueo de la votación del embajador. Aun así, Obama no ha anunciado ningún nombramiento. Pero también podría aprovechar el receso del Congreso del verano para enviar a su representante a La Habana y así sortear la polémica en EE UU.

Desde que el presidente Barack Obama llegó a la Casa Blanca, la política de Estados Unidos hacia Cuba no pasa por Miami como ocurría hace décadas. Son precisamente los políticos de esta ciudad, considerada la capital de Latinoamérica, los que han intentado boicotear la estrategia del presidente hacia la isla. No obstante, con el paso del tiempo, el resentimiento hacia los hermanos Castro ha remitido a medida que han nacido nuevas generaciones de cubanos. Ya no son ellos los que han tenido que dejar sus casas y sus trabajos en la isla. Son historias que escuchan de sus padres y sus abuelos. Eso sí, aún se afirma que cuando ocurre algo en La Habana se enteran antes en Miami.

Entre los legisladores que voten en contra de un nuevo embajador se encuentra el senador de Florida Marco Rubio. Ya ha reconocido que «esto es una concesión preciada al régimen de los Castro. Todavía no se sabe si se ha logrado algo concreto desde que Obama anunciase el restablecimiento de las relaciones en diciembre del año pasado», ha indicado en los últimos meses Rubio, que además es candidato a la Presidencia de EE UU. Tampoco se espera que las diferencias entre La Habana y Washington desaparezcan en los próximos meses. Lo que sí permitirá la nueva sintonía es que se establezca un diálogo en ambos lados de manera oficial y libre. Son los empresarios estadounidenses los que se han convertido en la avanzadilla de la reapertura de relaciones con Cuba. En cambio, valoran cómo pueden hacer negocio en un país donde en este momento las expectativas de lo que se puede hacer supera a lo que en realidad es posible.

Delegaciones muy diferentes

La delegación cubana en la nueva sede en Washington la formarán hoy 30 personas, incluidos ex diplomáticos y representantes de sectores como la cultura, la educación, la salud, la ciencia, las organizaciones de masas del país y el Consejo de Iglesias de Cuba. Entre ellos estarán el cantautor Silvio Rodríguez y el historiador Eusebio Leal. La futura Embajada de EE UU en Cuba ha invitado a unos 500 estadounidenses, entre ellos legisladores y representantes del Gobierno como la secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, Roberta Jacobson. En la ceremonia, presidida por Rodríguez, se desvelará una placa que identificará a la mansión como la Embajada de Cuba.

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