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Tras Palmira, el Ejército sirio apunta a Raqa

Beirut – Agencias.

Tras la liberación de Palmira, que ha supuesto un espaldarazo al régimen sirio, las fuerzas gubernamentales han puesto sus miras ahora en la reconquista de Deir el Zour y Raqa, los otros dos grandes feudos del Estado Islámico en el norte de Siria. La ciudad de Palmira es relevante no sólo por sus vestigios arqueológicos, sino también por su localización estratégica para los intereses del régimen de Barchar al Asad. Esta localidad está junto a la carretera que enlaza el territorio iraquí y la provincia siria de Deir al Zur, uno de los bastiones del EI, con los alrededores de Damasco. Su buena ubicación permitió a los yihadistas comunicarse con sus otros dos bastiones en el noroeste del país, pero ahora esta posibilidad está perdida.

Soldados sirios observan las ruinas dañadas del Templo de Bel, en Palmira.

Soldados sirios observan las ruinas dañadas del Templo de Bel, en Palmira.

El pasado miércoles el presidente Asad, que ha salido bastante reforzado tras la victoria llevada a cabo por el Ejército, llamó a «empezar a avanzar» hacia Raqa, el «principal baluarte» de los yihadistas. Por su parte, el viceministro de Exteriores ruso, Oleg Siromolotov, confirmó que Moscú y Washington ya están discutiendo una coordinación militar «concreta» de cara a seguir a avanzando hacia la autoproclamada capital del califato islámico en Siria. Las tropas sirias han habilitado de nuevo la base aérea de Palmira, desde donde podrán dirigirse los ataques a los asentamientos yihadistas. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos subrayó que las tropas terrestres están respaldadas por la aviación siria y la rusa, y añadió que es posible que el aeropuerto castrense de Palmira esté ya siendo utilizado por helicópteros militares. El frente de guerra se ha trasladado ahora al pueblo de Al Qariatain, al suroeste de Palmira y en el camino entre esta localidad y la periferia de Damasco. Los extremistas tomaron este emplazamiento, donde hay una importante comunidad cristiana, en agosto pasado y durante su ataque secuestraron a más de dos centenares de civiles siriaco-católicos, cuyo paradero se desconoce desde entonces.

Pese al comienzo de las operaciones en Al Qariatain, el gobernador de Homs, Talal al Barazi, señaló hace unos días que los esfuerzos militares se concentran actualmente en «asentar el triunfo en Palmira» antes de avanzar hacia el este, que es donde el EI mantiene sus posiciones importantes. Uno de los objetivos más próximos en el tiempo es la recuperación del pueblo de Arak, donde existe el mayor yacimiento petrolífero de Siria. El petróleo constituye una de las más importantes vías de ingresos del grupo terrorista, lo que sería asestar un duro golpe económico al EI.

A pesar de la victoria en Palmira, algunos analistas son escépticos sobre que el Ejército sirio pueda repetir el mismo éxito en las fortalezas del EI en las provincias de Raqa y Deir el Zour. «Los caminos del desierto que conducen de Palmira a estas provincias son largos y requerirían de mano de obra para trabajos con maquinaria pesada para su mantenimiento, algo que el ejército sirio ha carecido durante los últimos dos años», explicó el coronel retirado Nizar Abdelkader. «Mantener los caminos abiertos y despejados va a ser difícil, y es en este punto donde el EI juega con ventaja», señaló Abdelkader. A su juicio, la operación del Ejército sirio es «más para ejercer presión sobre el EI y posicionarse para poder avanzar en el futuro».

No obstante, reconoció el analista militar que los militantes del EI «han sufrido una pérdida considerable con Palmira, pero no suficiente para destruirlos». «Palmira ha sido una gran base de operaciones de los islamistas para alcanzar la ciudad de Homs y el sureste, y para mover a las tropas de radicales. Ahora va a complicar el movimiento. Pero esto no es algo que vaya a romper al EI», sentenció Abdelkader.

El avance de las fuerzas sirias ha puesto en alerta a los yihadistas, que se preparan para hacer frente a la futura ofensiva en Raqa. La plataforma «Raqa está Siendo Masacrada en Silencio» (RBSS, en sus siglas en inglés) advirtió de que el Estado Islámico ha prohibido que los últimos cristianos y armenios que viven allí abandonen la ciudad bajo ninguna circunstancia. Según RBSS, el EI ha prohibido la salida de las pocas familias cristianas porque tienen intención de usarles como escudos humanos o rehenes ante el avance del ejército sirio. «Gracias a la ayuda de Rusia, las fuerzas de Asad han conseguido recuperar ciudades estratégicas como Palmira, y Raqa es el próximo bastión del EI que desean atacar», indicó en su cuenta en Twitter el grupo de activistas sirios. «Los yihadistas ha emitido una nueva orden para evitar que cualquier cristiano abandone la ciudad bajo cualquier concepto», advirtió RBSS.

En un primer momento se pensaba que todos los cristianos que no habían sido ejecutados por los yihadistas habían huido de la ciudad de Raqa. Éstos, para evitar ser asesinados, han tenido que pagar unos impuestos especiales y firmar un contrato para cumplir con las leyes de la «sharía». En Raqa quedan 43 familias cristianas, demasiado pobres para abandonar la ciudad que ocupó el grupo de Abu Bakr al Baghdadi en marzo de 2013.

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