La nación

Trump se inclina hacia el aislacionismo en política exterior

25 de marzo de 2016 – Washington – EFE.

Donald Trump trató de aclarar esta semana su postura en política exterior con un discurso que lo perfila como un aislacionista decidido a limitar la presencia de EE.UU. en el mundo, pero que muchos se resisten a tomar en serio dado su apego a la ambigüedad y sus declaraciones belicosas.

A juzgar por sus comentarios esta semana, Trump podría convertirse en el candidato republicano a la Presidencia de EE.UU. menos intervencionista en décadas, e incluso ser más moderado en algunas áreas que su probable rival demócrata, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton.

Donald Trump Reuters

Donald Trump
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“No creo que debamos seguir dedicándonos a ‘construir’ otros países”, dijo Trump en un encuentro el lunes con el consejo editorial del diario The Washington Post.

“Creo que debemos reconstruir nuestro país”, añadió Trump al recordar la gran deuda exterior de Estados Unidos y la necesidad de invertir en “infraestructura y educación”.

El magnate neoyorquino aseguró que, si llega a la Presidencia en enero, será “muy consciente de que existe el mundo exterior”, pero dará prioridad a su país, “que se está desintegrando”.

Trump ha dejado claro en los últimos meses su proteccionismo en el ámbito comercial, con constantes ataques a las compañías que cierran fábricas en EE.UU. para trasladarlas a China o México.

En sus declaraciones del lunes, el favorito en la carrera para lograr la candidatura republicana a la Presidencia pareció trasladar ese proteccionismo al ámbito diplomático y militar, al abogar, además, por una reducción notable del papel estadounidense en la “obsoleta” Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

“La OTAN nos está costando una fortuna y sí, estamos protegiendo a Europa, pero estamos gastando muchísimo dinero“, argumentó.

Trump también dijo que no cree que Estados Unidos gane nada manteniendo bases militares en el extranjero, algo que tenía sentido cuando su país “era rico y poderoso, pero ahora es pobre”.

Tras los ataques terroristas del martes en Bruselas, Trump aseguró que si algo así ocurriera en EE.UU. con él en el poder, “cerraría las fronteras hasta descubrir qué está ocurriendo”.

“Su reacción a cualquier reto internacional es aislar a Estados Unidos del resto del mundo”, afirmó Daniel Drezner, un experto en política internacional en la Universidad de Tufts (Massachusetts), en declaraciones al diario USA Today.

El Washington Post dedicó esta semana dos editoriales a su encuentro con Trump y condenó lo que percibe como “un aislacionismo radical” por parte del candidato.

También criticó al magnate por negarse a explicar su estrategia ante la expansión de China en el Pacífico, al afirmar que delinear un plan le convertiría en “predecible” y disminuiría su eficacia.

“Aunque es cierto que la ambigüedad puede ser útil a veces en la diplomacia, la falta de claridad también puede ser peligrosa, al incitar a los rivales a ser más agresivos y a los aliados a buscar nuevos amigos”, opinó el Post en uno de sus editoriales.

Pero el mismo Trump que parece querer aislarse del mundo ha criticado que EE.UU. no se quedara con el petróleo de Irak cuando lo invadió en 2003, y ha defendido la tortura a sospechosos de terrorismo, al prometer que haría cosas “mucho peores que la asfixia simulada” e incluso atacaría a las familias de los sospechosos.

Las ideas de Trump sobre la influencia estadounidense y su poder en el mundo son extremadamente incongruentes y no se basan en ningún principio. Oscila del aislacionismo a la temeridad militar en el espacio de una frase”, argumentaron 121 expertos en política exterior de inclinación conservadora en una carta abierta este mes.

“Su insistencia de que México financiará un muro en la frontera sur inflama tensiones indeseadas, y demuestra un completo desconocimiento y desdén por nuestro vecino del sur”, agregaron.

La carta también critica sus vagas promesas de renegociar acuerdos internacionales y la falta de detalles sobre sus planes, al afirmar que “no todos los conflictos letales pueden resolverse igual que un pacto sobre propiedades inmobiliarias”.

En un intento de combatir esas críticas y elevar el perfil de su política exterior, Trump divulgó esta semana los nombres de sus asesores en esa materia, un grupo que ha sido criticado en algunos medios por su escasa experiencia.

El aspirante también leyó un elaborado discurso ante el principal grupo de presión proisraelí en Washington, el Aipac, que contrastó con las habituales declaraciones improvisadas de sus mítines.

La que probablemente será su rival en noviembre si Trump logra la candidatura republicana, Hillary Clinton, dedicó parte de su propio discurso ante Aipac, el lunes, a criticar la política exterior del magnate, que a su juicio “insultaría a los aliados de EE.UU. y envalentonaría a sus adversarios en lugar de derrotarlos”.

De enfrentarse ambos en las elecciones generales, es probable que Clinton tenga que defender su papel en la decisión estadounidense de intervenir en Libia en 2011 ante los ataques de Trump, que también podría criticarla por haber votado en 2002 a favor de la guerra de Irak, a la que él asegura que siempre se opuso.

Ese escenario puede ser sorprendente para muchos estadounidenses acostumbrados a atribuir el intervencionismo al candidato republicano y la cautela al demócrata, y demostraría, una vez más, que en esta elección nada se ajusta a los esquemas clásicos.

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