Religión

Un ayudante de cámara, en la cárcel de Pío XI

El Vaticano acusa a Paolo Gabriele de( posesión ilegal de documentos secretos. Se encuentra en «silencio y oración» en una habitación de 4 m2 

27 Mayo 12 Efe

Madrid- El escándalo de la publicación de documentos confidenciales de la Santa Sede, conocido como caso «Vatileaks», ha causado un profundo «dolor y estupor» en El Vaticano. Los magistrados de la Santa Sede acusaron ayer formalmente a Paolo Gabriele, ayudante de cámara de Benedicto XVI, del cargo de posesión ilegal de documentos secretos y no se descarta la posibilidad de que Gabriele, de 46 años, contara con la ayuda de algún cómplice.

Desde que fuera detenido, el jueves por la noche, el ayudante de confianza del Papa, la persona que le atendía al Pontífice en labores de la vida cotidiana como servirle la comida, abrirle la cama antes de acostarse o tenerle lista la indumentaria necesaria para los actos, se ha pasado encerrado en una habitación de cuatro metros cuadrados y escoltado por cuatro personas, en lo que se conoce como las estancias de seguridad, construidas por Pío XI, lo equivalente a una cárcel. Según las últimas informaciones, su actitud es de profundo silencio y oración y ha negado todas las imputaciones. Está acusado de un supuesto delito de «robo agravado» de documentos reservados de la Santa Sede, lo que equivaldría a un atentado contra la seguridad de la Santa Sede. El portavoz Federico Lombardi explicó a través de un comunicado que ya se ha concluido una primera fase de «instrucción sumarial» bajo la dirección del promotor de Justicia del Vaticano (fiscal), Nicola Picardi, y que ha comenzado la fase de «instrucción formal» del juez instructor, Piero Antonio Bonnet, informa Efe.

Abogados de confianza

Mientras «el imputado ha nombrado dos abogados de su confianza, dispuestos para actuar ante el Tribunal vaticano y se ha reunido con ellos. Podrán asistirlo en las próximas fases del procedimiento. Él (Gabriele) goza de todas las garantías jurídicas previstas por los códigos penales y de procedimiento penal en vigor en el Estado de la Ciudad de El Vaticano», explicó Lombardi. «La fase de instrucción continuará hasta que no se haya conseguido un cuadro adecuado de la situación objeto de investigación, tras lo que el juez procederá a la absolución o al envío a juicio», concluye el comunicado. Lombardi aclaró que «en El Vaticano todos lo conocen. Hay estupor y dolor y gran afecto hacia su familia, que es muy querida. El deseo a la familia es que pueda superarlo».

La odisea de Gabriele comenzó el miércoles por la tarde, cuando en presencia de su esposa e hijos comenzó una búsqueda en la casa del ayudante de Cámara del Papa. Allí, la Gendarmería de El Vaticano halló documentos filtrados que sólo podían haber llegado al apartamento papal, al que sólo tienen acceso dos secretarios del Papa, cuatro laicas de Comunión y Liberación y el ahora detenido, informa Antonio Pelayo desde Roma.

¿A quién filtró Gabriele, supuestamente, los documentos? Y sobre todo: ¿qué documentos? Hace una semana surgió una «pista», cuando salió a la venta el libro «Su Santidad. Los papeles secretos de Benedicto XVI», en el que el periodista GianluigiNuzzi publicó 23 documentos pertenecientes al Santo Padre. Entre ellos, un mensaje cifrado de la Secretaría de Estado vaticana, del 10 de enero de 2011, dirigido a la Nunciatura en España sobre la inconveniencia de un encuentro con representantes de ETA.

Un privilegiado

Reservado y tímido. Más que dos rasgos, estas son –o quizás eran– las dos cualidades que hacían de Paolo Gabriele una persona querida en El Vaticano. Y precisamente por ello, la decepción ha sido mayor. «Paoletto», de 46 años, comenzó a servir a Benedicto XVI en 2006. Desde entonces vivía en un confortable apartamento en El Vaticano junto a su mujer y sus tres hijos. Gozaba de privilegios, algo poco usual en la Santa Sede: un alquiler bajo, no pagaba impuestos, descuentos en comida y gasolina… Y aquellos que le conocen aseguran que su fe está fuera de toda duda.

¿Por qué lo hizo?

– Rumores
En Roma todavía no dan crédito. ¿Cómo una persona como «Paoletto», considerado como parte de la «familia» vaticana –el entorno más cercano posible a Benedicto XVI, puede haber sido capaz de cometer semejante traición? Los rumores no se han hecho esperar.
– ¿Dinero?
La motivación económica jamás puede ser descartada. Sin embargo, al menos sobre el papel, Gabriele gozaba de una posición desahogada.
– ¿Convencimiento personal?
Otra teoría apunta a que, quizás, Gabriele actuó por convencimiento personal, debido a su desacuerdo con algunas de las medidas adoptadas por El Vaticano en los últimos tiempos.
– ¿Manipulado?
También se rumorea que «Paoletto» pudo ser manipulado por terceras personas.

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