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Un muerto en las protestas por el segundo aniversario del golpe de Estado en Egipto

3 de Julio de 2015 – El Cairo – EFE.

Un manifestante murió hoy y dos policías resultaron heridos en un día de debilitadas protestas por el segundo aniversario del golpe militar que derrocó en 2013 al entonces presidente egipcio, el islamista Mohamed Mursi.

El diario estatal “Al Ahram on line”, que citó al portavoz de Sanidad -Hosam Abdelgafar-, informó de que el manifestante falleció tras enfrentamientos en el barrio cairota de Maadi, donde la policía dispersó una protesta.

Los Hermanos Musulmanes confirmaron la muerte de Ahmed Mahmdud, de 22 años, y acusaron a la policía de ser la responsable.

El manifestante falleció tras enfrentamientos en el barrio cairota de Maadi, donde la policía dispersó una protesta EFE.

El manifestante falleció tras enfrentamientos en el barrio cairota de Maadi, donde la policía dispersó una protesta
EFE.

En la ciudad meridional de Minia, dos policías resultaron heridos tras el ataque armado de unos desconocidos contra su coche, informó la Presidencia egipcia en un comunicado.

Además, cuatro marchas, en las que participaron decenas de personas, salieron después del rezo del mediodía de varias mezquitas de El Cairo, Alejandría y la provincia de Al Sharquiya, al norte de la capital egipcia.

Dos años después de la estrepitosa caída “manu militari” de Mursi, el primer presidente egipcio elegido en unas elecciones libres, la situación de los Hermanos Musulmanes ha dado un vuelco que ha dejado su músculo muy debilitado.

Al mes de la caída de Mursi, el rodillo de las nuevas autoridades egipcias pasó por encima de los islamistas con el violento desmantelamiento de las protestas en las plazas cairotas de Al Nahda y Rabea al Adauiya, que pedían la restitución del presidente islamista.

Declarada organización terrorista a finales del año 2013, la cofradía confirmó entonces sus sospechas de la voluntad del nuevo Ejecutivo, todavía interino, de anularla.

Desde entonces, las autoridades judiciales han emitido duras sentencias de cárcel contra miles de seguidores y miembros de la Hermandad, incluyendo cadenas perpetuas y penas de muerte, como es el caso del propio Mursi y del líder de la cofradía, Mohamed Badía.

Esta situación ha mermado en los últimos meses en gran medida las protestas lideradas por los islamistas, quienes anteriormente poblaban las calles egipcias para pedir la restitución de Mursi.

El analista del Centro de Estudios Al Ahram, Yusri Azbaui, dijo a Efe por teléfono que “la tensión política que vive el país es menor que la que se registró con Mursi, aunque hay un terrorismo sin precedentes”.

A la par que el rol de los Hermanos Musulmanes ha ido disminuyendo en la escena egipcia, se han incrementado los ataques terroristas, en su mayoría en el norte de la península del Sinaí, aunque también algunos de menor entidad han sacudido otras ciudades como El Cairo.

La organización Wilayat Sina (Provincia del Sinaí) juró lealtad al grupo terrorista Estado Islámico (EI) e incrementó los atentados en el Sinaí contra militares y policías.

El último ocurrió el pasado miércoles, cuando una ofensiva yihadista y los posteriores enfrentamientos con el Ejército provocaron decenas de muertos, entre ellos 17 militares.

Además, el pasado lunes, el fiscal general Hisham Barakat perdió la vida en un atentado con coche bomba que le convirtió en la primera autoridad no militar que fallece en un ataque en Egipto en los últimos años.

Pese a ello, el analista de Política Económica de la Universidad Americana de El Cairo, Mohamed Fahmi, dijo a Efe que la situación de seguridad, en comparación con 2013, “ha mejorado”.

“El terrorismo que ha vivido y vive el país ha sido el resultado natural de las protestas del 30 de junio (que impulsaron la salida de Mursi); el fin del terrorismo requiere un desempeño del Estado con una mayor preparación y una tecnología sofisticada”, añadió.

Por su parte, Azbaui señaló que este contexto “ha sido el resultado normal del derrocamiento de los Hermanos Musulmanes” y que los egipcios sabían “que tendría un alto coste político, económico y de seguridad”.

Mientras tanto, la situación política parece estancarse en Egipto, que ve cómo el Ejército no ha terminado de implantar su hoja de ruta prometida después de la caída de Mursi.

Tras la aprobación por referéndum de una nueva Carta Magna y la elección del presidente Abdelfatah al Sisi, todo ello ocurrido en 2014, este año sigue sin concretarse la celebración de los comicios legislativos que conformarán el Parlamento.

Desde el exterior, la comunidad internacional aplaude el nuevo rumbo que ha tomado Egipto, pese a que criticó en su momento el golpe de Estado, y el país se está ganando la simpatía de Ejecutivos e inversores que han prometido que lo ayudarán a salir de su letargo económico.

Sin embargo, quienes no simpatizan con el nuevo régimen son las organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, que han criticado abiertamente el tratamiento policial y judicial al que se somete a islamistas, jóvenes opositores e incluso periodistas.

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