La nación

Un votante republicano, detenido por el envío de paquetes bomba a los críticos con Trump

Fotografía cedida por la Oficina del Sheriff de Broward que muestra a Cesar Altieri Sayoc, detenido por el envío de una docena de paquetes bomba a figuras del Partido Demócrata /EFE.

El FBI identifica al sospechoso como Cesar Sayoc, un ex convicto de 56 años y residente en Florida.

26 de octubre de 2018 – Nueva York – Agencias.

Finalmente y después de 48 horas frenéticas las autoridades de Estados Unidos detuvieron a un sospechoso de estar detrás de los paquetes bombas. Se trata de Cesar Sayoc, de 56 años. Un tipo que en principio parecía carecer de antecedentes. Hasta que casi inmediatamente comenzaron a aflorar sus filiaciones políticas –tenía carné del Partido Republicano– y/o religiosas. Así CNN informaba de que Sayoc habría sido detenido en Florida a principios de los 90 y luego otra vez en 2002 acusado por una «amenaza de bomba» en Miami. Cuentan que se declaró culpable y fue condenado a un año de cárcel. Que acumulaba así mismo arrestos por robo, fraude, posesión de drogas y etc. La primera vez que fue detenido tenía 29 años. Que algunas de las acusaciones fueron posteriormente retiradas.

En la furgoneta en la que fue interceptado por el FBI, las ventanas estaban plagadas de pegatinas a favor del presidente, Donald Trump, y en contra de la CNN, objetivo de dos de los paquetes sospechosos. Sayoc vivía en Florida, en Aventura, pero tenía también vínculos en Nueva York.

Entre tanto, el número de paquetes bomba recibidos había aumentado en tres más. A los ya conocidos de la ex candidata Hillary Clinton, el ex presidente Barack Obama, el ex fiscal general Eric Holder, el multimillonario George Soros, la senadora Debbie Wasserman-Schultz, el ex vicepresidente Joe Biden, las oficinas de la CNN y el actor Robert De Niro se añadió la senadora demócrata por California, Kamala Harris, y el senador por Nueva Jersey, Cory Booker y el ex director de Inteligencia, James Clapper.

Como consecuencia de los nuevos envíos, la sede central del Correo Postal de EE UU en Nueva York, en pleno Midtown, fue acordonada y desalojada mientras los artificieros manipulaban el enésimo paquete bomba. John Miller, jefe de contraterrorismo de la policía de Nueva York, declaró que después de analizarlo parecía tratarse de «una bomba de tubería compatible con otros dispositivos que hemos visto esta semana en paquetes». En una comparecencia televisada, el presidente Trump, envuelto en la inacabable polémica por sus frecuentes ataques a la prensa, hizo un llamamiento inequívoco a la unidad del país. La clase de mensaje que se le venía reclamando desde hace días. «Me complace informarles de que la policía ha detenido al sospechoso», dijo. A continuación añadió que «Nunca debemos permitir que la violencia política eche raíces en Estados Unidos (…) Estados Unidos debe unificarse y debemos mostrarle al mundo que estamos unidos en paz, amor y armona». Pero que difícil compaginar la idílica armonía y los cánticos amorosos con el tuit que él mismo había publicado durante la madrugada del jueves al viernes.

Batalla electoral

A los republicanos les está yendo tan bien en la votación anticipiada, y en las encuestas, y ahora llega este rollo de las «bombas» y el ímpetu se ralentiza en gran medida: «Los medios ya no hablan de política. Lamentable. ¿Qué está pasando? ¡Republicanos, salgan y voten!». Para empezar Trump se hacía eco de las afirmaciones de conocido columnista y comentarista de la cadena Fox, Lou Dobbs, que el día antes había tildado de montaje los atentados, para a continuación preguntarse a quién beneficiaban. Cierto que Dobbs se desdijo a las pocas horas, pero el guante estaba listo para otro lo recogiera. Quién mejor que el presidente, del que muchos, incluidos destacados políticos de su partido, malician que podría estar preparando su posible defensa.

Para el supuesto de que las elecciones al Congreso y al Senado del próximo 6 de noviembre supongan un fracaso. Qué mejor estrategia que culpar de cualquier posible tropiezo a la prensa.

Mientras tanto el FBI informaba de otro paquete sospechoso. Esta vez enviado a la dirección del multimillonario, y conocido donante del partido demócrata, Tom Steyer. «No hay país como el nuestro», había comentado Trump, luego de que 24 horas antes hubiera proclamado su condición de nacionalista, «y todos los días le demostramos al mundo lo grandes que somos». Pero tal y como lamentaban desde la prensa, en su discurso no hubo menciones a CNN, el medio objetivo de las bombas.

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