Editorial

Una carta llena de deseos

26 de diciembre de 2016 – Por: Jairo Vargas – Director Latino-News

La gran mayoría de todos nosotros hemos tenido en nuestra niñez una carta de deseos, de solicitud de regalos que añoramos y que enviamos de diferentes maneras para que ese viejito, bonachón, de barba blanca, de inolvidable
risa: Jo JoJo Feliz Navidad; gran amigo de los comerciantes, no olvide en su trineo nuestro regalo; ese es de los
recuerdos más afables de nuestra niñez.

feliz-navidadSi miramos la alegría y la impaciencia de los chiquitines (as) por destapar los regalos frente al árbol, en ese sentido, la navidad no ha cambiado mucho, comparativamente con la de nuestra lejana infancia, solo la clase de regalos, esos sin son muy diferentes a los carros de madera, muñecas de trapo, globos y chupetas que dependiendo de la “economía de Santa” dejaba en algún lugar de la casa de preferencia frente al árbol nuestro regalo y que nuestros padres de ayer y hoy, lo usan de chantaje por un portarse bien o “Santa “ no le trae nada. Claro, hoy son muy diferentes los presentes en los que la tecnología inunda las tiendas donde “el viejo Santa” va.

Pero debo aclarar que no sólo los niños tienen su lista de deseos; sino todos, en la que deseamos un mundo, un país, una ciudad y una comunidad mejores.

Una larga lista de deseos que todos en nuestro interior elaboramos con el mejor propósito aun a sabiendas de que no ocurrirá, pero que quizás, en nuestra ingenuidad de ese niño que todos llevamos dentro, pensamos que si se nos concederán.

Pedimos por un mundo más justo, donde no existan desigualdades, donde todos podamos vivir con el fruto de nuestro esfuerzo, léase de nuestro trabajo, mejor que los animales; un mundo donde el fruto de nuestro labor sea
recompensado con salarios justos, donde la ambición de unos pocos, no esclavice a sus congéneres, un mundo donde la pobreza no sea una disculpa para humillar o aprovecharse de su condición, un mundo lleno de la más bella esperanza de alcanzar la felicidad, lleno de amor para nuestros semejantes, de solidaridad; de gobiernos justos, no corruptos, donde no haya cabida al odio, no al deseo de tener más y más…

Un mundo donde no haya cabida a los genocidios como los recientes de Alepo, Siria y de muchos países de triste recordación; un mundo donde los sueños de muchos no se ahoguen en un embravecido mar en su afán de huir de la miseria, cuando se embarcan en rudimentarias barcazas llevadas hasta el límite, repletas de personas, que, buscan sobrevivir en otro pedazo de esta tierra.

Un mundo donde los inocentes que mueren a diario, sin entender el porqué, encuentren posibilidades de vivir como seres humanos. Un mundo donde el calentamiento global no marque el fin de nuestra existencia pero ante todo un mundo donde nuestra especie no se destruya a sí misma y se nos deje de considerar por nosotros mismos, como la especie más depredadora con los de su misma especie.

En el país donde vivimos, sigue mi lista de deseos, porque los inmigrantes sean tratados como iguales, sin discriminación, donde los alcance sin demora, una reforma migratoria integral y justa.

En el Estado, donde no seamos calificados con ciudades donde más asesinatos ocurren, donde la educación salga de los últimos lugares del escalafón del país, donde los conductores sean responsables y no manejen embriagados
o drogados; un estado donde el progreso lo catapulte junto a los de mejores ingresos y podamos decir con orgullo que Alabama es de los mejores lugares para vivir, por su fácil acsequibilidad a los cuidados de salud, la educación,
la seguridad y los ingresos.

Es una larga lista “Santa”, pero son muchas las necesidades de nuestras comunidades que tienen una muy amplia diversidad de estratos sociales, económicos y culturales pero que padecemos ciertos problemas comunes.

La buena noticia, es que depende de cada uno de nosotros el lograr que estos deseos se realicen para lograr realizarlos: EDUQUÉMONOS es la manera de escalar en el conocimiento para ayudarnos y ayudar a los demás.

Seamos SOLIDARIOS con los demás, ayudemos a todos los que podamos con amor y por último debemos hacer conciencia de la CORRESPONSABILIDAD, esto quiere decir: una responsabilidad común a dos o más personas que comparten una obligación o compromiso.

Con esto lograremos cambiar este mundo.

De mi parte: ¡Feliz Navidad!

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