Tennessee

Unos minutos para mi hijo

Con voz tímida y unos ojos llenos de expectativas, el pequeño recibió a su padre cuando regresaba del trabajo y le preguntó: “Papá, ¿Cuánto ganas por una hora de trabajo?” El padre con gesto extraño le respondió: “Hijo esas cosas no se las digo ni a tu madre, así que no me molestes que vengo muy cansado del trabajo”. Pero el niño insistió: “Pero papá, por favor dime, cuánto ganas por hora”.

Para terminar con el asunto, el padre respondió: “Gano aproximadamente cinco dólares por hora”. Sin inmutarse, el niño mirándole fijamente a los ojos le preguntó: “Papá, ¿Podrías prestarme dos dólares??” El hombre desconcertado por la situación, le dijo con brusquedad: “¿Por eso querías saber cuánto gano por hora, no? Vete inmediatamente a la cama, hace rato que deberías estar durmiendo, en lugar de estar aquí molestándome”.

Al cabo de unos minutos, el padre reflexionó sobre lo que había ocurrido, se sentía mal y como faltaban pocos días para Navidad, pensó que quizás su hijo quería el dinero para comprar algún regalo, así que fue hasta el cuarto del pequeño y con una voz muy suave le preguntó: “¿Duermes hijo?” “No, papá”, respondió el pequeño. “Escucha hijo, aquí tienes los dos dólares que me pediste”. “¡Gracias papá!” dijo el niño y, acto seguido, metió sus manitas debajo de la almohada y sacó tres dólares más. Entonces, le dijo: “¡Papá ahora sí que estoy contento, por fin tengo los cinco dólares que quería!” “¿Para qué quieres esos cinco dólares?”, dijo el hombre. El niño extendió los billetes hacia su padre y le preguntó: “Papá ¿Podrás ahora dedicarme una hora de tu vida?” El padre no resistió y soltó a llorar abrazando a su hijo.

***

¡Papá, mamá, abramos los ojos de una vez! Nuestros hijos necesitan de nosotros. No necesitan solamente amigos y que alguien supla sus necesidades económicas y les dé abrigo, ropa, comida, libros, zapatos, juegos, etc. No sean para él solamente la máquina que provee el dinero que necesita para comprar lo que quiere.

Nuestros hijos necesitan desesperadamente modelos de vida, modelos masculinos y femeninos para poder desarrollarse adecuada y equilibradamente. No busquen excusar su falta de tiempo diciendo “es que quiero para ti lo que yo no tuve”, cosa que es muy común en este país.

Dedíquenles a sus hijos el tiempo que necesitan. La televisión y los videojuegos no podrán aportarles lo que puede brindarles pasar unos minutos al día junto a ustedes. Y no se excusen diciendo que no tienen tiempo, porque no estamos hablando de horas, sino de algunos minutos al día. Pero eso sí, tendrán que ser minutos de calidad, minutos en los que puedan expresarles a través de cualquier actividad o de simplemente estar juntos sin hacer nada, que ellos son importantes, que tienen valor como personas, que les consideran y les aman por lo que son.

Piensen una cosa, si ustedes no lo hacen, fácilmente aparecerá alguien que estará dispuesto a hacerlo por ustedes y después no se quejen diciendo que su hijo es un drogadicto o algo peor, piensen.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más leído

To Top
Translate »