Editorial

Zaguán de doble tranca. Por Sofía Mercado

“La felicidad es frágil y cuando no la destruyen los hombres, se ve amenazada por las circunstancias o los fantasmas” -Marguerite Yourcenar

Carmela estrenaba un vestido cada semana. No cualquier vestido. Los suyos eran distintos a los que venden los domingos en la plaza: demasiado atrevidos para su gusto. Por eso ella misma los cosía a su agrado, satisfacción y medida. Mucha tela, eso sí, pero de corte sencillo y discreto.

Disfrutaba del placer de la costura como si en cada prenda hilvanara los sueños de su adolescencia pueblerina: hacerse novia de Toño, irse de paseo por ahí con él, casarse, tener hijos. Como se casó su abuela, su madre y todas las mujeres del pueblo que se casaban porque era lo correcto y porque no podían andar como locas brincando de un hombre al otro. Hombres, maridos la mayoría, que no siempre llegaron para quedarse, porque tenían otros planes: buscarse un futuro mejor en otras tierras allá en la frontera norte: Chicago, Nueva York, Los Ángeles, cualquier destino daba igual con tal de irse, con tal de encontrar mejor suerte, un poco más de dinero.

El caso que se iban y nunca regresaban. Y ya estando lejos, tal vez, esos hombres encontrarían también otras mujeres, porque lo más fácil es sembrar palabras de amor aquí y allá y las mujeres allá y aquí siempre se rinden al amor y caen como moscas en la miel a las primeras de cambio. Y se dejan querer y se dejan preñar. Todo por amor.

En fin, la cosa es que días y noches se la pasaba Carmela entre patrones, trazando, cortando, cosiendo: que si menos escotada la blusa, que si menos entallada la falda. Las telas: lisas de preferencia porque en eso del bordado ella era muy hábil y se daba vuelo diseñando motivos con el punto de cruz. Usaba muchos hilos de colores que avivaban el letargo y el estupor de sus tardes provincianas sentada junto al balcón.

Lentas tardes de pueblo donde sólo el silencio profundo se instalaba entre las horas, hasta que a Carmela le daba por escuchar a Luis Miguel. La misma canción: “Entrégate”, una y otra vez:

“Mía, hoy serás mía por fin. Cierra los ojos, déjate querer, quiero llevarte al valle del placer. Mía, hoy serás mía, lo sé. Déjame robar el gran secreto de tu piel, déjate llevar por tus instintos de mujer. Entrégate, aún no te siento, deja que tu cuerpo se acostumbre a mi calor”.

Y sí, cuentan las malas lenguas que un día de mucho calor, Toño se detuvo en su ventana y  algo le dijo. Porque desde entonces empezó a salir todas las noches. Y no sé qué maña tuvo para convencerla el muchacho, porque antes Carmela no salía sola y menos sin avisar. Poco a poco la prudencia le enseñó a apagar las luces de su recámara y a echarle llave al cerrojo de la puerta en silencio, sin hacer ruido. Dos, tres, cuatro y muchas veces se escapó la muchacha. Siempre a la misma hora: ésa en que la luna, inflamada de tanta luz, suele derramarse y volcarse a lo largo y a lo ancho de los callejones.

Nadie, nunca la vio. Pero algo le habrán notado sus padres a Carmela que ya no la dejaban sola ni a sol ni a sombra. Y no fue el rubor de sus mejillas que le pintaba el rostro como piel de durazno al sonar las diez de la noche; ni sus faldas más cortas y ceñidas. “Es su mirada la que no me gusta” oyó decir a su padre la tarde en que mandó ponerle doble tranca al zaguán.

Por: Sofía Mercado


3 Comments

3 Comments

  1. Victor Ramirez

    02/10/2012 at 4:05 pm

    Not only does Sofia know how to write intriguing short stories, but also political commentaries. So when will she start with her descriptive political commentaries? Keep up the good work.

  2. Olga Abadi

    02/10/2012 at 8:40 pm

    Muy buena historia! La realidad es asi. Me impresiona la manera como Sofia Mercado se mete en cada uno de los personajes y describe situaciones de la vida diaria de una forma tan sencilla y tan directa. Que gusto leer este tipo de historias en un periodico. Me encantaria leer mas de Sofia. Me podrian decir si tiene algun libro publicado y donde puedo comprarlo? Muchas gracias.

  3. Eduardo

    02/10/2012 at 8:53 pm

    Como puedo contactar a Sofia Mercado?

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