La nación

Con analgésicos y energizantes, purépechas resisten jornadas de 12 horas en EEUU

Con analgésicos y energizantes, purépechas resisten jornadas de 12 horas en EEUU
La mayoría de los habitantes de Comachuén son trabajadores temporales en EEUU.

El duro trabajo de los migrantes mexicanos en los campos estadounidenses

2 de marzo de 2020 – México – Agencias.

Para aguantar el dolor de espalda provocado por jornadas de hasta 12 horas agachados para cosechar vegetales, los trabajadores purépechas que se emplean temporalmente en los campos de Elba, Nueva York, toman analgésicos por montones y latas de “monsters”, la popular bebida energizante.

“Hasta seis latas al día o más sin parar, sin medir los riesgos a futuro por esos abusos”, advierte Roberto González, un investigador de ciencias sociales en el Colegio Michoacán quien acompañó a un grupo de jornaleros agrícolas a trabajar con visas H2A en el campo EEUU.

González documentó su estudio que lleva el título: “Mil veces mojado, venimos por necesidad, no por gusto” sobre la migración de trabajadores de Comachuén, con una experiencia propia: se empleó como jornalero temporal, un trabajo del que depende totalmente casi 200,000 mexicanos al año.

“El trabajo excesivo, la poca comida y las condiciones del trabajo del campo donde no miden los riesgos va a traer repercusiones a la salud y hay que estar muy atentos a estas comunidades”, advirtió el investigador durante la presentación del informe en el Colegio  de México.

Hasta los años 80 del siglo pasado, Comachuén era un pueblo campesino que sobrevivía de sus cosechas y artesanías y se empobrecía por la tala clandestina de sus bosques mientras el crimen organizado se enriquecía.

Nadie tiene la certeza del momento en que la comunidad se enteró que se podía emigrar a Estados Unidos con visas H2 para trabajo temporal a Elba, Nueva York, pero desde los años 90 se sumó al flujo de oferta y demanda que no ha hecho más que incrementar, primero unos cuantos, luego decenas, cientos y hasta miles.

Se emplean cada año para el campo en la empresa Torrey Farms. Prefieren migrar a EEUU porque en México también los explotan más cuando se emplean como jornaleros agrícolas en los campos de Sinaloa, Jalisco, Yurécuaro Tangancícuro, Zamora, Cocucho, Uruapán y los Reyes. “Lo que ganamos en un día aquí, allá es una hora o más”, coinciden.

LOS “ENGANCHADORES”

Con el paso del tiempo, algunos de los muchachos de Comachuén que en principio pizcaban cebollas, calabaza, zanahorias, pepinos, ejotes, repollos y zacate se convirtieron en líderes de cuadrillas, en reclutadores, enganchadores o contratistas o todo a la vez como el caso del  guía que llevó al equipo que incluyó al investigador González.

“Es un papel clave porque no está regulado y suele haber muchos abusos”, advierte.

México y Estados Unidos no tienen un convenio de colaboración para trabajadores temporales migrantes que obligue a ambos Estados a vigilar el proceso a pesar de que la mayoría de las personas trabajadoras contratadas con visas H2A con mexicanas (el 86%).

La forma en la que operan actualmente estos programas de trabajo permite que las personas trabajadoras sean contratadas a través de un sistema caracterizado por la impunidad y la falta de transparencia en cada etapa.

Inicia con el reconocimiento de las empresas por mano de obra que no encuentran en la Unión Americana. Piden autorización al Departamento del Trabajo y éste les autoriza el número de trabajadores que pueden llevar a través de visas H2A para el campo y H2B para los oficios.

Los patrones se apoyan en empresas contratistas o reclutadores que conocen las comunidades en México y guían los trámites para las visas que se solicitan en el consulado así como la logística de traslado.

A la par han surgido defraudadores y estafadores que fabrican ofertas de trabajo para robar meses o años de salarios a través del cobro de cuotas de reclutamiento para empleos falsos o inexistentes, según un análisis de la organización binacional Centro para los Derechos del Migrante.

“Con la esperanza de ganar mejores salarios , los trabajadores usan sus ahorros o solicitan un préstamo para pagar a los reclutadores; otros, simplemente rezan para que no huya con su dinero”, describe.

“Cuando un reclutador roba el dinero de las personas de esta manera, ni la ley en Estados Unidos ni la ley en México proveen mecanismos eficientes para buscar justicia”.

De 2005 a 2008, la organización documentó 10,000 casos de fraudes que afectaron a grupos de hasta 1,000 personas.

Los jornaleros de Chumachuén tienen suerte. Al menos su enganchador es de la comunidad y sí los lleva hasta Nueva York, no los estafa. Otra cosa es cómo se las arregla para que el crimen organizado de la región los deje pasar por la libe en Michoacán y hasta la frontera: hay sospechas de que paga cuotas como derecho de piso para no ser atacado en su trabajo.

Una vez en Elba, el enganchador cambia de papel a capataz. Acomoda a sus favoritos en las cuadrillas donde se gana más dinero y la diferencia es muy grande: en el corte de pepinos pueden ganar hasta 1,200 dólares por semana; en el repollo, 300.

“Por eso todos quieren congraciarse con él y trabajan mucho, aceptan horas extras y terminan trabajando de 6:00 de la mañana a las seis o siete de la noche con comidas muy reducidas: yo me fui pesando 85 kilos y regresé de 70”.

El reclutador también decide las sanciones por mal comportamiento y, al final de la temporada (hay tres al año: de abril a junio, de julio a octubre  y de diciembre a julio), deben darle como “compensación” o “agradecimiento” entre 190 y 400 dólares por persona además del sueldo que recibe por parte de la empresa estadounidense.

LA SALUD

En la competencia por quedar bien en el trabajo, algunos muchachos caen desmayados, sangran , se les hincha la cara; otros, toman pastillas para el dolor de huesos, las rodillas, los pies la espalda: es imposible trabajar en la agroindustria estadounidense y no salir lastimado de algún modo y por eso se requiere fuerza joven.

“Somos pocos los que tenemos edad avanzada, 40 o 50, los demás son chavos de 20 y no miden las consecuencias, ellos compiten y uno mentalmente se adapta, no queda más que echarle”, cuenta uno de los trabajadores que omitió su nombre: cualquier muestra de debilidad es símbolo de poca hombría.

Las complicaciones vienen después, cuando vuelven a Comachuén y no tiene servicios de atención médica especializada y ni siquiera la garantía de que regresarán a Estados Unidos para la siguiente temporada porque eso depende de las buenas migas que haya hecho con el reclutador.

A cambio mejoraron sus casas, tienen coches y la ilusión del progreso.

Cita destacada

Prefieren migrar a EEUU porque en México también los explotan cuando se emplean como jornaleros agrícolas en los campos de Sinaloa, Jalisco, Yurécuaro Tangancícuro, Zaamora, Cocucho, Uruapán y los Reyes y ganan en un día lo que los patrones estadounidenses  les da en una hora.

¿Qué es el programa para jornaleros con visa H2A?

Un programa unilateral, privatizado, controlado, financiado y manejado por las agroindustrias estadounidenses y por intermediarios que pueden ser reclutadores, enganchadores, contratistas y agencias privadas.

Requisitos

Certificación Laboral del Departamento del Trabajo

Solicitar la visa de trabajo no inmigrante al Servicio de Ciudadanía e Inmigración

El Departamento de Estado emite el número de visas no inmigrantes aprobadas

El Departamento de Seguridad Nacional emite el Formulario I-94, registro de entrada y salida.

Causas de la migración en Comachuén

Desempleo y la falta de apoyo por parte del Estado mexicano

La deportación y el retorno de migrantes indocumentados

La crisis económica de 2008 en EEUU

Establecimiento de altas medidas de seguridad en la frontera

Conflictos sociale por la disputa de las tierras y la tala clandesina

Proceso de desagrarización

Infiltración del crimen organizado en la región Purhépecha

La emergencia de nuevas figuras locales como los enganchadores

Visas H2A otorgadas a mexicanos

2007- 50, 791

2008- 64,404

2009- 60, 112

2010- 55, 921

2011- 55, 394

2012- 65,345

2013- 74,192

2014- 89,274

2015- 108, 114

2016- 134, 368

2017- 161, 583

2018- 196,409

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