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Catástrofe humanitaria en Siria, mientras Turquía consolida su poder en Afrin

20 de marzo de 2018 – Agencias.

La ofensiva turca contra el cantón kurdo de Afrin ha causado “una de las mayores crisis humanitarias desde la conquista de Alepo”, advirtió ayer Kaso Siwail, trabajador humanitario en uno de los improvisados campos de desplazados en el norte de Siria.

“Teniendo en cuenta que más de la mitad de los habitantes de Afrin son desplazados, estamos hablando de una catástrofe humanitaria”, señaló Siwail.

Antes de la ofensiva del 20 de enero había más de 300.000 civiles en el cantón kurdo, en el que ahora ano quedan más de 100.000 civiles.

Según publicó ayer, la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU (OCHA) en Siria, un total de 98.000 personas ha abandonado Afrin para dirigirse a las localidades de Tel Refat, Nabul y Zahra, también en la provincia de Alepo.

La ciudad kurda, desierta tras el éxodo de decenas de miles de habitantes, ha sido desde el domingo escenario de saqueos y actos vandálicos por parte de combatientes proturcos. Responsables kurdos denunciaron que los rebeldes derribaron una estatua del legendario guerrero Kawa, de la mitología kurda,

Según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), la situación es de

” el caos total”.

La mayoría de su población es kurda, pero también viven árabes, y otras minorías como los yazidis, alawitas y cristianos en Afrin.

Mientras muchos Kurdos de Afrin se sienten traicionados por sus hermanos árabes de Siria, otros habitantes creen que la protección turca es la mejor opción para establecer áreas liberadas del control de Damasco y evitar bombardeos. Precisamente, el presidente Recep Tayip Erdogan vendió la operación como la creación de “zonas de seguridad” en el perímetro entre la frontera y Afrin. Para asegurar la zona, ésta debía estar libre de “terroristas” del Estado Islámico (EI) y de las milicias kurdas de las YPG.

Ankara aseguró ayer que su intención no es a de permanecer en Afrin, sino que se retirará en el momento en el que se haya establecido la seguridad.

“No permanentes allí (en Afrin), no somos invasores “, aclaró ayer el viceprimer ministro de Turquía, Bekir Bozdag.

“Nuestro objetivo es devolver la región a sus verdaderos propietarios después de eliminar a los terroristas”, agregó.

El próximo objetivo de las fuerzas turcas será Manbech, también en la provincia de Alepo. Así lo anunció ayer el comandante de la brigada opositora Sultan Murad, el coronel Ahmand Ozman. “Después de la limpieza de Afrin y los pueblos de su alrededor, vamos a ir a hacia el este en dirección Manbech”, dijo Ozman, que reconoció que casi toda la región de Afrin está en poder de las facciones del Ejército Libro Sirio (ELS) y las fuerzas de Turquía. “Todavía hay algunas batallas menores cerca de la ciudad de Afrin, donde hay algunos grupos del PKK que están ofreciendo resistencia, pero creo que en breves acabaremos con ellos para comenzar la siguiente batalla”, indicó.

La brigada Sultan Murad, aliada de Turquía, está integrada mayoritariamente por milicianos turcomanos, una minoría que habla turco y que pertenece al opositor Ejército Libre Sirio, aliado de Erdogan.

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