Editorial

El virus del racismo, peor que el coronavirus

El virus del racismo, peor que el coronavirus

8 de junio de 2020 – por: El Director.

La desafortunada muerte de una persona de color en manos de los agentes del orden fue la causante de una serie de protestas que, aunque eran pacificas en sus inicios, se fueron transformando en violentas demostraciones de vandalismo, robos y destrozos en varias ciudades del país, lo que obligó a gobernadores y alcaldes a imponer el toque de queda y en algunos estados al llamado de la guardia nacional, para controlar los desmanes que generaron turbas enloquecidas que sin medir consecuencias, seguían la psicología de las masas, encausadas posiblemente por profesionales del desorden, quizás como los denominó en su momento el presidente Trump: por Antifas, (forma corta de Anti fascistas).

La psicología de masas, como podemos aprender de su estudio, es el comportamiento de los grupos colectivos. Es decir, esta rama se encarga de investigar por qué los individuos se contagian del comportamiento de los demás y se limitan a repetirlo sin cuestionarse nada. La influencia repercute en cualquier aspecto de la vida ya sea política, religión, sociedad, economía o moda. Por supuesto, la cultura de dicho grupo social está completamente relacionada con los valores que la masa comparte. La idea de psicología de masas se centra en la inexistencia de autonomía dentro de un grupo ya creado. Una persona que forma parte de una masa deja de ser independiente, es más, se subordina al grupo al que pertenece. De ahí que quienes rompieron vidrieras y lanzaron ataques, siguieron esta psicología de masas, no fueron en ese momento consientes del daño que estaban haciendo. Quemar una patrulla no tiene ningún sentido, al final el carro policial tendrá que reponerse con lo que nosotros pagamos de impuestos, que culpa tiene el propietario de una tienda que ha trabajado duro durante muchos años para lograr tener lo que tiene ahora, para que sea víctima de robos y destrozos, como ocurrió con una Joyería de una familia latina.

Estamos completamente en descuerdo con la manera como murió George Floyd y lo sentimos muchísimo, No estamos de ninguna manera de acuerdo con la violencia de algunos malos policías en contra de los afroamericanos, latinos. Esto debe de cesar, no es la primera vez que estos desafortunados hechos ocurren; diariamente vemos signos de racismo y xenofobia por doquier y esto nos duele, lo que no podemos permitirnos es que otros guíen nuestro comportamiento y nuestra forma de pensar y menos que desemboquemos en actos vandálicos, eso no tiene sentido.

No es la última vez que van a suceder este tipo de muertes, desafortunadamente no, luego que pase un tiempo volverán los titulares sobre otra. Tres días después de la muerte de George Floyd, el expresidente estadounidense Barack Obama dijo estas palabras: “Esto no debería ser normal en los Estados Unidos de 2020”. La cuestión es que el caso del joven afroamericano, fallecido a los 46 años, no solo es habitual; sino que es una violencia policial arraigada en el país, con componente racial, desde más allá de los disturbios de Detroit (Michigan). Ese verano de 1967, hasta 43 personas murieron en enfrentamientos “sangrientos” entre manifestantes negros y la policía, que balaceó a 24 de esas víctimas.

Solo en la última década, al menos 10 murieron de forma letal e injustificada a manos de agentes. Son los otros George Floyd, conocidos por videos o denuncias mediáticas. Pero no los únicos. Y, tal vez, no los últimos.

¿Como cambiar estos hechos que enlutan y enfurecen a muchas familias?: desde luego, con marchas pacíficas, protestando por estos actos injustificados, pero ya sabemos: eso no basta, luego de un tiempo se calman los ánimos y aunque los familiares y amigos no olvidaran estos episodios, la tranquilidad aparente regresará, hasta que una nueva muerte injustificada vuelva a encender los ánimos.

Entonces, ¿cómo podemos cambiar este racismo injustificado, esta xenofobia desmedida que termina en muertes?

Solo hay una forma a largo plazo: educando a nuestros hijos, enseñando a todo nivel en las escuelas que todos los humanos somos iguales, que no importa el color, ni nuestra raza, credo, ni nuestro lenguaje, que todos tenemos los mismos derechos y deberes; con nuestro ejemplo, siendo solidarios con todo el mundo por igual, eso debería enseñarse en nuestros hogares, iglesias, escuelas y quizás así, alguna vez en un futuro, ojala, próximo, las nuevas generaciones ya no contaminadas del germen del racismo, tengan un futuro libre de estos peligrosos virus.

 

El Director
Ing. Jairo Vargas
[email protected]
Latino News, LLC

 

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