Editorial

Nuestra privacidad

Nuestra privacidad

4 de febrero de 2021 – por: El Director.

Este término cada vez más arrinconado por los impresionantes avances tecnológicos y la injerencia de las grandes empresas que buscan comercializar nuestros gustos, necesidades y mucho más; tiende a desaparecer. Pero no solo son las empresas las que buscan inmiscuirse en nuestra privacidad, también el gobierno en aras de una mayor seguridad y protección de todos se adentra en el espacio que consideramos entorno personal, para conocer nuestro comportamiento, nuestra forma de actuar y pensar, así como nuestra familia y amistades y con esa información, tomar medidas con respecto a cada uno de nosotros, suponemos, por el beneficio de todos.

Existen varias definiciones de lo que podemos entender como privacidad y cuando nos referimos a ella, podemos decir que es todo lo relacionado con la vida propia de cada persona y que debe mantenerse de forma íntima y secreta. Un individuo tiene derecho a tener privacidad en su vida, es decir que la persona puede realizar acciones, que no necesariamente, tenga que compartir con los demás. Esto hasta no hace mucho era muy cierto, pero a medida que avanzaron las redes sociales, y la inteligencia artificial comenzó a ser parte de nuestras vidas, las fronteras que protegían nuestra privacidad fueron siendo vulneradas por medio de cantidad de ofrecimientos a cambio; y casi sin notarlo, fuimos dando permiso para que conocieran cada vez más y más de nosotros, de nuestra vida privada.

Lamentablemente, el derecho a la privacidad se ha visto disminuido por discursos que minimizan su importancia. A principios del año, WhatsApp anunció cambios en su política de privacidad. Esto provocó una legítima preocupación por sus datos personales, por lo que muchas personas decidieron migrar a otras plataformas como Signal o Telegram.

Sin embargo, un sector calificó esta respuesta como una exageración. “No tengo nada que esconder, no soy tan importante, ya no existe la privacidad en la era de las redes sociales” fueron algunos de los comentarios que circularon.

El discurso de la vigilancia se caracteriza por implantar el desinterés y el miedo y así poder controlar fácilmente a todos los que estén allí. Vende la idea de que si eres un ciudadano ejemplar, no tienes nada que esconder. Esta falacia justifica su implementación, que provoca mayor opresión hacia las personas más vulnerables, merma el desarrollo de la individualidad y, por consecuencia, coloca trabas al pensamiento crítico que es vital para la ciudadanía en una sociedad democrática.

Pero también como hemos visto recientemente, el poder de las grandes tecnológicas pudieron con una determinación unilateral, sacar de sus plataformas a los que consideraran que estaban infringiendo sus directrices y cancelaron cuentas, desactivaron grandes grupos y pusieron en entredicho el derecho a la libre expresión, esto también hizo que muchos usuarios abrieron sus cuentas en otras plataformas, muchos de los cuales no sabían que existían, pero por recomendación de otros, se movieron con la esperanza de poder expresar su pensamiento. Todo tiene un límite, es cierto, usted no puede incitar a la violencia o denigrar de las personas, por gusto o por venganza o por el solo hecho de buscar beneficio propio.

Pero otra cosa muy diferente es poder expresar su manera de pensar respetuosa y sanamente, así no estén de acuerdo con la politica de los dueños de las plataformas; críticas constructivas siempre son bienvenidas; yo puedo estar de acuerdo con las políticas de uno u otro partido de gobierno y no por eso me tengan que sancionar o clausurar. El derecho a la libre expresión forma parte de nuestra constitución. Es importante tenerlo muy en cuenta.

La primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos protege los derechos a la libertad de religión y a la libertad de expresión sin interferencia del gobierno.

La libertad de expresión incluye los derechos a la libertad de palabra, de prensa, de reunión y de petición (que es el derecho que permite a los ciudadanos reclamar ante el gobierno una compensación por agravios). El componente más básico de la libertad de expresión es el derecho a la libertad de palabra. Este derecho permite que los individuos se expresen sin intervención ni restricción del gobierno. La Corte exige que el gobierno brinde una justificación sólida para intervenir. Para las leyes de contenido neutral, se aplica una prueba menos estricta. La Corte también reconoció que el gobierno puede prohibir toda expresión que altere la paz o provoque violencia. El derecho a la libertad de palabra incluye otras formas de comunicar un mensaje.

El derecho a la libertad de prensa permite que las personas se expresen a través de una publicación u otro medio de difusión. No otorga a los miembros de los medios de comunicación ningún derecho o privilegio especial que no tengan los ciudadanos en general.

Lo cierto es que ya por nuestro uso de las redes sociales nos conocen profundamente y lo que llamábamos privacidad, prácticamente ya no existe. Es muy importante conocer a conciencia lo que publicas en ellas, pueden afectarte, por ejemplo, si vas a pedir un trabajo, un préstamo, el seguro médico, etcétera.

 

El Director
Ing. Jairo G Vargas
[email protected]
Latino News, LLC

 

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