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Qué es la ‘cadena de frío’ y por qué a pesar del optimismo de Fauci la vacuna de Pfizer no se espera en las farmacias pronto

Qué es la ‘cadena de frío’ y por qué a pesar del optimismo de Fauci la vacuna de Pfizer no se espera en las farmacias pronto

La de Pfizer es la primera vacuna contra el COVID-19 con un 90% de efectividad, pero para mantenerla segura son necesarios refrigeradores ultrafíos que no están al alcance de todo el país. Los estados están solicitando más fondos al Gobierno para tener dónde almacenarla cuando sea distribuida.

11 de noviembre de 2020 – CNN y Reuters.

La farmacéutica Pfizer anunció este lunes que los resultados iniciales de los ensayos con su vacuna candidata contra el COVID-19 mostraron una efectividad del 90%, una noticia que devolvió esperanza al mundo, pero especialmente a Estados Unidos, el país más afectado por la pandemia y donde los casos de coronavirus ya sobrepasan los 10 millones.

El principal experto en enfermedades infeccionas de Estados Unidos, el doctor Anthony Fauci, se mostró optimista tras la noticia y dijo a la cadena de noticias CNN que la vacuna de Pfizer podría comenzar a ser administrada a algunos pacientes para finales de 2020. Se espera que los trabajadores de la salud y los ancianos sean la prioridad al inicio.

“Es posible que tengamos dosis que podamos administrar a las personas para fines de noviembre o principios de diciembre, probablemente hasta bien entrado diciembre”, comentó Fauci, quien calificó el anuncio de Pfizer como “algo realmente grande”.

Pero a pesar del optimismo del experto, otros médicos en algunas de las clínicas más importantes de Estados Unidos advierten que el suministro del fármaco al público general no será posible por un buen tiempo.

¿La razón principal? Muchas áreas del país no cuentan con las condiciones de almacenamiento necesarias para que millones de vacunas sean guardadas bajo las bajísimas temperaturas que se requieren para conservarlas.

A esta parte del proceso en el suministro de las vacuna se le conoce como la ‘cadena de frío’, un sistema organizado de transporte, almacenamiento y distribución que cumpla con las condiciones térmicas recomendadas, de modo que se garantice el mantenimiento de la potencia inmunizante desde su fabricación hasta su administración.

Temperaturas ultrabajas

Aunque parece un requisito poco complejo —sobre todo para el país más rico del mundo— incluso los hospitales más sofisticados de Estados Unidos han reconocido el obstáculo que representa el reto del almacenamiento en frío.

Los expertos advierten que este elemento afectará cuándo y dónde estará disponible la vacuna. Las áreas rurales y los países pobres podrían recibirla mucho después, debido a la escasez de recursos.

El problema principal es que la vacuna, que se basa en una tecnología novedosa que utiliza ARNm sintético para activar el sistema inmunológico contra el coronavirus, debe mantenerse a 70 grados Celcius o menos.

“La cadena de frío será uno de los aspectos más desafiantes en la administración de esta vacuna”, dijo a la agencia Reuters Amesh Adalja, investigador principal del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud.

“Esto será un desafío en todos los entornos porque los hospitales, incluso en las grandes ciudades, no tienen instalaciones de almacenamiento para una vacuna a esa temperatura ultrabaja”.

De hecho, uno de los hospitales estadounidenses más prestigiosos, la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, dijo que actualmente no cuenta con la capacidad requerida.

“Estamos hablando de una vacuna que necesita almacenarse a menos 70 u 80 grados Celcius. Ese es un tremendo problema logístico no solo en Estados Unidos, sino también fuera del mundo occidental”, dijo a la agencia el doctor Gregory Poland, virólogo e investigador de vacunas de la Clínica Mayo.

“Somos un centro médico importante y no tenemos una capacidad de almacenamiento como esta”, dijo. Ese obstáculo logístico, según el experto, aplicará a todo el mundo.

Recurrir al hielo seco

La portavoz de la farmacéutica Pfizer, Kim Bencker, ha asegurado que la compañía está trabajando en estrecha colaboración con el gobierno de Estados Unidos y los funcionarios de cada estado para buscar la manera de enviar la vacuna desde sus centros de distribución en Estados Unidos, Alemania y Bélgica hacia todo el mundo.

El plan incluye el uso de hielo seco para transportar viales de vacunas congeladas tanto por aire como por tierra a las temperaturas recomendadas. Luego, los proveedores de atención médica de cada estado y localidad serán responsables de almacenar y administrar las vacunas una vez en su poder.

Las vacunas pueden durar seis meses en buen estado si están en un congelador de temperatura ultrabaja, y cinco días si están a una temperatura de 2 a 8 grados Celcius. Este tipo de refrigeración suele estar disponible en los hospitales, dijo Bencker.

Pero las inyecciones se estropearían en cuestión de unos cinco días si son almacenadas a temperaturas normales de refrigeración, que se ubican ligeramente por encima del punto de congelación.

Estas especificidades con la temperatura no aplican a otras vacunas como la de Moderna Inc, que no necesita almacenarse a una temperatura tan baja. Otras vacunas, incluidas las de Johnson & Johnson y Novavax Inc., se pueden almacenar a temperaturas de 2 a 8 grados C, lo cual equivale a la temperatura de un refrigerador normal.

Zonas rurales y pobres

Los requisitos de almacenamiento en frío podrían obstaculizar la capacidad de Pfizer para distribuir su vacuna en zonas rurales y países menos ricos, pues estos suelen no tener los fondos para las unidades de refrigeración necesitadas.

“Si la de Pfizer es la única vacuna que se autorizará en los próximos meses, nos preocupa la equidad cuando se trata de extenderla a las áreas rurales”, dijo a Reuters Claire Hannan, directora ejecutiva de la Association of Immunization Managers, un grupo que hace presión a funcionarios de salud pública que manejan vacunas.

Algunos estados de Estados Unidos han asegurado que tienen escasez de congeladores ultrafríos, según documentos públicos que los estados presentaron ante los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

Por ejemplo, New Hampshire ha comprado congeladores ultrafríos adicionales y, al igual que otros estados, está presionando a la Administración Trump para obtener fondos adicionales.

California también ha dicho que sus suministros de congeladores ultrafríos son limitados y aproximadamente la mitad de los departamentos de salud de los estados están buscando comprar o arrendar suministros adicionales para almacenamiento en frío.

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