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Trump carga contra Harris, la nueva estrella demócrata

Trump carga contra Harris, la nueva estrella demócrata

El demócrata eleva las expectativas del partido y da el pistoletazo de salida a la carrera más inusual a la Casa Blanca, en plena pandemia de coronavirus

12 de agosto de 2020 – Agencias.

Cuando el candidato demócrata a la presidencia, Joe Biden, lanzó la candidatura de la ex fiscal general de California, y senadora, Kamala Harris, para competir por la vicepresidencia de EE UU, inauguró de forma oficiosa las elecciones a la Casa Blanca. Los anteriores meses, aunque tumultuosos, fueron apenas un ensayo. Ahora empieza el combate. Y Biden, que recibió sonoros revolcones de Harris durante las primarias, que debatió con ella y sufrió algunas de las peores humillaciones, parece dispuesto a olvidar. Todo sea por «ponerse a trabajar para ganar», tal y como ha escrito Barack Obama.

En opinión del ex vicepresidente, y de millones de compatriotas, EE UU atraviesa tiempos oscuros. El país sufre «la peor pandemia en 100 años», «la peor crisis económica desde la Gran Depresión» y «los llamamientos más poderosos en favor de justicia racial en una generación». Por si fuera poco, el actual presidente «no ha logrado liderar la respuesta contra el virus, que ha costado vidas y diezmado nuestra economía, y ha avivado las llamas del odio y la división».

Donald Trump, que calificó a Harris de fraude, tampoco perdió el tiempo. Apenas salió la noticia convocó una rueda de prensa. Regó a su futura rival con todo tipo de improperios. Considera que la mujer resta más que suma a la campaña demócrata. Demasiado hueso, sostiene, demasiadas contradicciones, demasiada beligerancia. El presidente explicó que Harris es «una persona que ha dicho muchas, muchas cosas que no son verdad. Está muy a favor de subir los impuestos, quiere cortar los fondos del Ejército a una escala que nadie podría creer, está contra el fracking, está contra los derivados del petróleo, y me pregunto, como puedes sostener eso y luego ir a Pensilvania, a Ohio, a Oklahoma o al gran estado de Texas si estás contra el fracking, el fracking es muy importante, está a favor de socializar la medicina, con lo que perderás a tus médicos, perderás tus planes de salud, quiere quitarle los seguros médicos a 180 millones de americanos, 180 millones de americanos que están muy contentos con sus planes de salud, y ella se los quiere arrebatar, así que era mi candidata favorita, y ya veremos que tal le va. Tuvo un desempeño muy pobre durante las primarias, se suponía que lo iba hacer bien y apenas cosechó un 2% de los apoyos, gastó mucho dinero y bueno, estoy un poco sorprendido de que la haya elegido, la está siguiendo desde hace un tiempo y estoy sorprendido. Fue extraordinariamente desagradable con el juez Brett Kavenaugh, fue horrible cómo lo trató, y no pienso olvidar eso…».

No comentó, eso sí, que habría donado dinero hasta en dos ocasiones para las campañas de Harris como fiscal en California. Ni que hace no tanto llegó a calificarla, sin ironía, de buena elección. Pero en aquel momento Harris parecía una elección lejana y, sobre todo, servía para avivar el miedo de parte del electorado a que Biden optase por la veta más ideologizada de su propio partido. Por ejemplo por alguien como Elizabeth Warren. Con sus declaraciones contundentes, su currículum de perro de presa en la fiscalía, su apariciones estelares en los debates y sus tendencia a pelear allí donde otros huyen Kamala Harris tiene algo de candidata diseñada en el laboratorio. Alguien que complementa y suma allá donde Joe Biden, mucho más cómodo en el perfil bajo, ni llega y posiblemente podrá llegar nunca. Es casi injusto contraponer el brillo cegador, y la personalidad mercurial de Harris, con la impronta senatorial, pero también convencional y hasta aburrida, de un Biden que, para colmo, si gana será el presidente más longevo de la historia.

Un punto en contra, por supuesto, que él mismo ha reconocido, que Trump explota con bromas continuas acerca de su edad y de la proximidad de una teórica enfermedad neurodegenerativa, y que Biden intenta yugular de la forma más brusca posible: sí, es posible que en algún momento de su presidencia se vea obligado a ceder el testigo. Pero en ese caso habría encontrado a la compañera ideal.

Las ambiciones de Kamala Harris, que muchos juzgaban incompatibles con el perfil bajo que debe mantener un vicepresidente, serían ahora una de sus mejores bazas. Pero ni Harris ni nadie puede hacer mucho para influir en los dos factores que pueden decidir las elecciones. Primero de todo la evolución de la covid-19, con más de 5 millones de casos y el miedo a que la reapertura de los colegios, en apenas tres semanas, dispare los contagios. Y como consecuencia y corolario, la economía, de cuya evolución dependen ahora mismo todas las opciones, decrecientes, de un Trump tan acorralado como capaz de sorprender y revalidar su corona.

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