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Un hombre de 62 años apuñala a otro de 34 por negarse a cederle un asiento en un tren de Japón

Jóvenes sentados en el metro de Tokio, Japón. Frédéric Soltan/Corbis. Getty Images.

El suceso ha abierto un debate en las redes sociales niponas sobre el uso de los asientos reservados para las personas mayores

16 de febrero de 2018 – Japón – Agencias.

Un debate nacional sobre el uso de los asientos reservados para las personas mayores tiene lugar en las redes sociales niponas desde que el pasado 7 de febrero un hombre de 34 años fuera apuñalado por otro de 62, disgustado, según confesó, porque su víctima ocupaba con frecuencia los asientos prioritarios para personas de la tercera edad en una línea de tren de Osaka.

Según ha trascendido en los medios locales, el agresor, Motokazu Koizumi, y el agredido, que se encuentra hospitalizado y fuera de peligro, habían coincidido varias veces en la línea de tren Kanjo. Koizumi –empleado temporal de una agencia privada de vigilancia– usaba esa línea para regresar de su turno de vigilante nocturno a primera hora de la mañana mientras que su víctima se dirigía a su trabajo.

El día de la agresión, los dos discutieron y se bajaron en la estación de Taisho poco antes de las siete de la mañana. Cuando se disponían a salir de la estación, Koizumi sacó un cuchillo pequeño, apuñaló a su víctima repetidas veces en el estómago y se dio a la fuga aprovechando la multitud matinal.

Koizumi se entregó a la policía después del incidente y confesó que había coincidido en ocasiones anteriores con su víctima a la que había increpado por el uso continuo de asientos, que en los trenes y metros de Japón se reservan a los ancianos, las mujeres embarazadas y las personas con discapacidades físicas.

El acuchillamiento, un acontecimiento insólito en un país con uno de los índices más bajos de crimen en Asia, fue perpetrado con un cuchillo de fruta en la segunda ciudad de Japón, y está generando ríos de comentarios de personas que en muchos casos consideran lícito ocupar los asientos reservados cuando no están ocupados.

En el debate digital, identificado como “el problema de los asientos prioritarios”, algunos usuarios condenan el acto extremo de Koizumi pero manifiestan su disgusto con pasajeros jóvenes que fingen estar dormidos o distraídos con sus móviles en los asientos reservados para ignorar a los ancianos cuando entran al vagón.

Ocupar los asientos prioritarios en Japón de manera ilegítima no implica penalización alguna, pero se recomienda no hacerlo. Por el contrario, sí está penalizado no respetar los vagones dedicados en exclusiva a las mujeres, debido a la existencia de chikan (manoseadores), hombres que aprovechan las horas punta para asediar sobre todo a las colegialas.

Las estadísticas no han tardado en aparecer y una encuesta de la web de noticias sirabee.com señala que quienes menos usan los asientos prioritarios son las mujeres, aunque por razones muy distintas según la edad. Mientras que el 50,8% de las mujeres en la veintena de años evita esos asientos por respeto, el 56,4% de las mujeres de 50 se aleja por temor a ser tomadas por personas mayores.

Un usuario en Twitter se queja de haber sido rechazado con disgusto cuando le intentó ceder el asiento a una señora que suponía necesitada de uno de los asientos prioritarios. Mientras se conoce la condena de Koizumi, el episodio ha servido para llamar la atención sobre el trato público de la tercera edad en una sociedad con uno de los niveles más altos de envejecimiento de su población. Uno de los comentarios más cautelosos decía: “Ahora me lo pensaré cuando vaya a usar esos asientos”.

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